Pensamientos irracionales: qué son y alternativas

¡Hola amig@s! Hoy vamos a meternos en un tema muy interesante y clave para mejorar nuestra vida: los pensamientos irracionales.

Esos pensamientos que a veces nos juegan malas pasadas, haciéndonos creer cosas que no son verdad y que, encima, nos hacen sentir mal. Pero, ¡no pasa nada! Porque la psicología cognitiva nos enseña cómo detectarlos, analizarlos y, lo más importante, cambiarlos por pensamientos mucho más saludables.

¿Qué son los pensamientos irracionales?

Los pensamientos irracionales son ideas o interpretaciones distorsionadas que tenemos sobre la realidad. Son como esas gafas que nos ponen un filtro negativo a todo lo que vemos. No son ciertos, pero nuestra mente los toma como si lo fueran, lo que nos genera emociones negativas como ansiedad, tristeza o frustración.

Por ejemplo, si piensas «todo me sale mal», ese pensamiento es irracional porque no es verdad que todo te salga mal.

Seguramente hay muchas cosas que has hecho bien, pero en ese momento tu mente está enfocada en lo negativo. ¡Es como si tuvieras un radar que solo detecta fallos! Y claro, sentir así te mina la moral.

Diferencias entre pensamientos irracionales y creencias irracionales

Aquí va una diferencia importante: los pensamientos irracionales son más inmediatos, son esas frases que nos decimos en el día a día cuando algo nos preocupa o nos da miedo.

En cambio, las creencias irracionales son más profundas, más enraizadas. Son ideas que hemos asumido como verdaderas a lo largo de nuestra vida, a veces sin cuestionarlas, y que guían muchos de nuestros pensamientos y comportamientos.

Por ejemplo, una creencia irracional típica sería: «necesito ser aprobado por todos para ser valioso».

De esta creencia irracional puede salir un pensamiento irracional como: «si no les gusto, seré un fracaso» cuando te enfrentas a una situación social.

Así que, trabajar sobre las creencias irracionales es más profundo, pero identificar y cambiar los pensamientos irracionales del día a día ya marca un cambio enorme.

El papel de la psicología cognitiva

En la terapia cognitivo-conductual (TCC), uno de los pilares fundamentales es identificar y modificar estos pensamientos irracionales.

¿Por qué?

Porque la forma en que pensamos influye directamente en cómo nos sentimos. Si interpretamos la realidad de forma negativa o distorsionada, eso nos provoca emociones negativas que nos amargan la vida.

Lo que hacemos en terapia es analizar esos pensamientos irracionales y desmontarlos. Es un proceso casi detectivesco, en el que investigamos:

  • ¿Es verdad lo que me estoy diciendo?
  • ¿Hay pruebas de que eso que pienso es real?
  • Y, poco a poco, vamos reprogramando nuestra mente para que adopte pensamientos más saludables y realistas.

Ejemplos de pensamientos irracionales

Aquí te dejo algunos ejemplos de pensamientos irracionales muy comunes, y cómo podrías transformarlos en pensamientos más saludables:

  • Pensamiento irracional: «Si me equivoco, los demás pensarán que soy un inútil.»
    • Pensamiento saludable: «Todo el mundo comete errores, y equivocarse no me define como persona.»
  • Pensamiento irracional: «Tengo que ser perfecto en todo lo que hago.»
    • Pensamiento saludable: «Es normal cometer errores. No necesito ser perfecto para ser valioso.»
  • Pensamiento irracional: «Si no consigo este trabajo, todo será un desastre.»
    • Pensamiento saludable: «Me gustaría conseguir este trabajo, pero si no lo consigo, habrá otras oportunidades.»

Pensamientos irracionales más comunes

En su libro «El arte de no amargarse la vida«, Rafael Santandreu menciona varios pensamientos irracionales que todos hemos tenido en algún momento y que son una fuente constante de malestar.

Aquí van algunos de los más frecuentes:

  1. «No puedo soportar esta situación.»
    • Este pensamiento surge cuando estamos enfrentando una situación incómoda o difícil, y nos decimos que no podremos con ello. La realidad es que somos mucho más resistentes de lo que creemos. El pensamiento saludable sería: «Puedo lidiar con esto, no es agradable, pero no es el fin del mundo.»
  2. «Necesito que los demás me quieran y me aprueben.»
    • Pensar que nuestra valía depende de lo que los demás piensen de nosotros es una fuente enorme de ansiedad. El pensamiento alternativo es: «No necesito que todo el mundo me apruebe. Mi valor no depende de los demás.»
  3. «Todo debe salir perfecto.»
    • Esta es una de las trampas del perfeccionismo. Nos exigimos ser impecables en todo lo que hacemos, lo que nos lleva a la frustración constante. En lugar de eso, un pensamiento más sano sería: «Es imposible hacerlo todo perfecto. Lo importante es intentarlo y aprender de los errores.»

¿Cómo trabajar estos pensamientos en terapia?

El primer paso es darte cuenta de cuándo estás teniendo un pensamiento irracional. Muchas veces estos pensamientos pasan desapercibidos porque estamos tan acostumbrados a ellos que ni los cuestionamos. La terapia te enseña a identificarlos y cuestionarlos con preguntas clave, como:

  • ¿Es cierto este pensamiento? ¿Tengo pruebas?
  • ¿Es tan terrible como lo estoy imaginando?
  • ¿Qué alternativas más realistas existen?

Una vez que detectas el pensamiento irracional, el siguiente paso es cambiarlo por una alternativa más saludable.

Con la práctica, esta forma de pensar se convierte en un hábito, y notarás cómo las emociones negativas pierden fuerza.


Así que ya sabes, los pensamientos irracionales están ahí, pero no tienen por qué dominar tu vida. ¡Al contrario!

Con el enfoque adecuado y un poco de práctica, puedes aprender a gestionarlos, transformándolos en pensamientos mucho más positivos y realistas.

Y si en algún momento necesitas una mano para trabajar en esto, recuerda que el equipo de Rafael Santandreu está aquí para ayudarte a hacer este viaje más fácil y eficaz.


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