Pensamientos intrusivos: qué son, origen y tratamiento

Los pensamientos intrusivos son ideas, imágenes o impulsos no deseados que pueden aparecer de forma repentina y repetitiva en la mente. Estos pensamientos suelen ser perturbadores y pueden causar ansiedad o angustia. A menudo, no reflejan las verdaderas creencias o deseos de una persona, lo que puede llevar a sentimientos de culpa o vergüenza.

¿Por qué se producen?

Los pensamientos intrusivos pueden tener varias causas, que incluyen factores biológicos, psicológicos y ambientales:

  1. Factores biológicos: Los desequilibrios químicos en el cerebro, como los niveles alterados de neurotransmisores (serotonina y dopamina), pueden contribuir a la aparición de ellos.
  2. Estrés y ansiedad: Los altos niveles de estrés y ansiedad pueden desencadenar estos pensamientos. Las personas bajo mucha presión pueden tener más dificultades para controlar sus pensamientos.
  3. Trastornos mentales: Son comunes en varios trastornos mentales, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y la depresión.
  4. Experiencias traumáticas: Vivir experiencias traumáticas pueden provocarlos, especialmente en aquellos con TEPT.

Tipos de pensamientos intrusivos

Estos pueden variar ampliamente en su contenido, pero generalmente se clasifican en tres categorías principales:

  1. Pensamientos intrusivos agresivos: Involucran imágenes o impulsos violentos hacia uno mismo o hacia los demás. Estos pensamientos pueden ser muy perturbadores, ya que a menudo están en desacuerdo con los valores y la personalidad de la persona que los experimenta.
  2. Pensamientos intrusivos sexuales: Incluyen imágenes o impulsos sexuales inapropiados o no deseados. También pueden generar sentimientos de culpa y vergüenza.
  3. Pensamientos intrusivos de contaminación o salud: Relacionados con miedos excesivos a contraer enfermedades, contaminación o tener problemas de salud. Estos pensamientos son especialmente comunes en personas con TOC.

Os dejamos un testimonio del libro «Sin miedo» donde Diego comparte cómo pensamientos intrusivos se apoderaron de él :

«A los dieciséis años tuve mi primera depresión. Y no sólo eso: empezó también el pensamiento obsesivo. Me venía la idea de que quizá podía atacar a alguien y eso me atemorizaba. Entonces fui por primera vez al psiquiatra, que me infló a antidepresivos y ansiolíticos.
A los veintiocho años ya había estado en tratamiento con nada menos que cinco prestigiosos psiquiatras de la región.

Me trataron con múltiples y variados fármacos. Cada uno con su cóctel. Poco después heredé la empresa de mi padre y el estrés aumentó, y, con ello, la ansiedad y el miedo. Era el año 2003. Sentía un temor atroz y muchos días me refugiaba en la cama muerto de miedo. Las ideas de suicidio eran constantes y me daban todavía más pánico. La ansiedad extrema
hacía que temiese cometer una locura. No me acercaba a los cuchillos. Los pensamientos se volvían obsesivos y se retroalimentaban. Incluso me daban miedo las noticias de la tele.

Tenía la boca seca todo el día; no podía tragar. No dormía por las noches. Perdía mucho peso, estaba aturdido y me costaba pensar. Cosas como vestirme, planificar el día o dar me una ducha me suponían un grandísimo esfuerzo.»

El testimonio de Diego muestra el daño que ciertos pensamientos pueden causarnos cuando nos obsesionamos con ellos. El miedo que estos generan en nuestro organismo acaban causando síntomas ansiosos que a su vez aumentan el miedo hacia ellos. Pero una vez les perdemos el miedo, empiezan a desvanecerse.

Cómo trabajar los pensamientos intrusivos en terapia

Trabajar estas distorsiones en terapia puede ser un proceso eficaz y liberador. Aquí te presentamos algunos enfoques terapéuticos comunes:

  1. Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): La TCC es uno de los tratamientos más efectivos para manejar pensamientos intrusivos. Los terapeutas ayudan a los pacientes a identificar y desafiar pensamientos irracionales, sustituyéndolos por patrones de pensamiento más saludables. La exposición y prevención de respuesta (EPR) es una técnica específica dentro de la TCC que se usa para enfrentar los pensamientos intrusivos sin realizar conductas de evitación.
  2. Mindfulness y Meditación: Estas prácticas ayudan a las personas a observar sus pensamientos sin juzgarlos ni reaccionar ante ellos. El mindfulness puede reducir la reactividad emocional y mejorar la capacidad de gestionar pensamientos intrusivos.
  3. Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT): La ACT enseña a aceptar los pensamientos y sentimientos intrusivos en lugar de luchar contra ellos, y a comprometerse con acciones que reflejen los valores personales. Esta terapia puede ser especialmente útil para quienes tienen dificultades con pensamientos persistentes y perturbadores.
  4. Terapia de Reprocesamiento y Desensibilización por Movimientos Oculares (EMDR): Utilizada principalmente para el tratamiento del TEPT, la EMDR puede ayudar a procesar y desensibilizar los pensamientos intrusivos asociados con experiencias traumáticas.
  5. Terapia de Grupo: Participar en grupos de apoyo o terapia de grupo puede proporcionar un espacio seguro para compartir experiencias y aprender estrategias de afrontamiento de otros que enfrentan problemas similares.
  6. Técnicas de Relajación: Practicar técnicas de relajación como la respiración profunda, la relajación muscular progresiva y el yoga puede ayudar a reducir la ansiedad y el estrés, lo que a su vez puede disminuir la frecuencia e intensidad de estos.

Los pensamientos intrusivos pueden ser perturbadores y causar un gran malestar, pero es importante recordar que son una experiencia común y tratable. Con la ayuda de enfoques terapéuticos adecuados, es posible aprender a manejar y reducir el impacto de estos pensamientos en la vida diaria.

Si te encuentras luchando con ellos, no dudes en contactar con el equipo de terapia rápida para encontrar el tratamiento más adecuado para ti. Con el tiempo y las estrategias adecuadas, puedes recuperar el control sobre tus pensamientos y mejorar tu calidad de vida.

Os dejamos un vídeo de Rafael Santandreu de hace unos años que trata concretamente sobre los pensamientos obsesivos, que serían estos pensamientos intrusivos que nos torturan y no podemos sacar de nuestra mente:

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