Una importante razón para no comer NUNCA emocionalmente, tiene que ver con la saturación del placer. Los grandes placeres es mejor limitarlos para no arruinarlos por saturación. Como la comida o el sexo. Si tuviésemos sexo continuamente, en pocas semanas lo aborreceríamos. Rogaríamos al cielo no tener que hacer nunca más el amor.
Con la comida sucede lo mismo. Cuando comemos para tapar una emoción, estamos desperdiciando y depreciando un placer, porque, así, no podemos apreciarlo como es debido.
No malgastemos munición. No reduzcamos tontamente la apreciación de nuestros placeres, nuestra capacidad de goce. Dejemos el placer sólo para los buenos momentos.

Fuente: drvegan.com
