Es esencial que subrayemos, antes que nada, que el éxito no da la felicidad. El éxito es algo que carece de importancia. Es tan sólo un juego, y únicamente cuando lo entendamos así:
1) Estaremos cuerdos y sosegados.
2) Tendremos un sistema de valores razonable.
3) Tendremos proyectos hermosos (y no locuras depredadoras del planeta).
4) Paradójicamente, tendremos más probabilidades de tener éxito.
Aunque el éxito no tenga ninguna importancia, puede ser divertido, como jugar una pachanga de fútbol con los amigos, hacer una barbacoa o tener un gran sexo. ¡Son juegos y una parte de la esencia de la vida! ¡Jugar es lo que nos hace felices!
Pero atención: ninguno de esos jueguecitos — individualmente — es importante, porque hay tantas posibilidades para jugar que ninguno en concreto merece la menor preocupación.
Si, de repente, uno de esos juegos no estuviese disponible, habría otros diez mil a nuestro alcance. Tener éxito no es importante, pero siempre podemos intentar conseguirlo: sudar la camiseta, divertirnos y aprender. Y si, además, triunfamos, ¡miel sobre hojuelas!

Fuente: cocolisto.com
