Estación de Sants o de la suerte de perder un tren…

Hola amig@s!

os dejamos con un texto que nos va a hacer reflexionar sobre lo imprevisible o inesperado.

Un abrazo,

He perdido un tren camino a Girona.  

Uno, quizás apresuradamente, pensaría que es una muy mala suerte o un imprevisto muy desagradable, al principio yo también lo he pensado a pesar de responder con una carcajada amarga.

Pero me ha ido muy bien para recordar lo imprevisible de la vida y sobre todo para conectar con la idea que siempre he sabido pero tantas veces olvido, que lo inesperado muchas veces da vida. Que la falacia del control nos engaña a todos y que, sólo tenemos control de lo que sucede de la piel para adentro. Y que lo que sucede de la piel para adentro es imperfecto y también pierde trenes…conectar con la imprevisibilidad de la vida y con mi propia falibilidad me ha hecho, esta vez sí, esbozar una sonrisa dulce.

Perder el tren ha sido un maravilloso golpe de suerte porque me ha obligado a pararme, sentarme en una cafetería y simplemente estar. Para poder estar he tenido que parar.   “Parar” …interesante acción, qué paradójico que “pararse” sea en el fondo un acto activo…. qué pocas veces lo hacemos porque estamos demasiado frenéticos, ocupados, productivos, ajetreados, etc… pero qué poco hacemos para estar bien. No hacer más, no conseguir más, no producir más…sino simplemente estar bien. ¿Os he dicho que lo realmente importante es aquello que sucede de piel para adentro? Pararse podríamos decir que es un don que, hoy en día, se regalan sólo unos cuantos elegidos, unos pocos iluminados. Alguien quizás que al final ya lo entendió todo.

Y aquí estoy escribiendo a mano en un papel, acto también que casi podríamos considerar revolucionario en esta era digital, y observando el mundo que me rodea… tantas personas, tantas historias, tantas vidas y tanta soledad. Nunca antes estuvimos más interconectados y sin embargo cada vez es más común en terapia personas que describen cuánta soledad esconde uno detrás de la pantalla del móvil.

Observo una pareja de unos 20 años a mi lado que están, literalmente absortos en su móvil. ¿Qué nos está pasando?, ¿En qué momento pasó a ser más importante una pantalla que, aparentemente contiene a todos, pero no nos deja ver realmente a nadie, que la persona que tenemos enfrente?

Recuerdo cuando tenía esa edad y estaba con mi pareja sentados en un parque, al aire libre, riéndonos y casi casi trepando a los árboles…árboles casi tan altos como nuestros sueños.

Estaríamos rozándonos la piel, sonriéndonos, mirándonos, descubriéndonos, amando juntos la vida… la vida que nos envolvía, la vida real, la vida que inventábamos, la vida que construíamos juntos. Estando. Porque estábamos.

Estábamos de estar, de presencia, de piel, de alma, de sueños, de “estoy aquí porque es el lugar del mundo donde quiero estar”, de “estoy aquí contigo y ahora tú eres lo importante”.  

Quiero pensar que la era digital, la obsesión con el móvil y las redes sociales pasará, como pasan aquellas cosas que nos alejan y nos separan. Quiero pensar que volverá a ponerse de moda mirarse a los ojos y no mirar solo fotos de Instagram. Quiero pensar que será costumbre llamar y quedar, en vez de felicitarnos por Facebook. Quiero pensar que seguiremos siendo capaces de seducir en directo, de simplemente lanzar una mirada y esbozar una sonrisa. Quiero pensar que volveremos a ser capaces de esperar, parar, soñar, estar….

Si tienes ansiedad, si te sientes un poco deprimido, si te sientes perdido, si te falta ilusión: párate. Sólo párate. Reubica tus valores. Conecta con lo importante. Recuérdate quién eres y aléjate de qué tienes. Párate. Sólo eso. La vida es aquello que acontece ahora y también merece ser contemplada para entenderla y en ocasiones, saber cuál es la dirección. Cuál es tu tren.

Ojalá nunca olvidemos nuestra capacidad de trepar árboles….

Silvia Borreguero Lázaro

Psicóloga Colaboradora del Centro de Terapia Breve de Rafael Santandreu

4 comentarios en “Estación de Sants o de la suerte de perder un tren…

  1. Mertxe

    Nuestros adolescentes han nacido con un móvil debajo del brazo… No hay nada que hacer, de la misma manera que nosotros nacimos sin él

    Reply
    1. Rafael SantandreuRafael Santandreu Post author

      Hola Mertxe, el hecho de haber nacido con un móvil debajo del brazo claramente afecta a la forma en la que se enfrentan a la realidad, pero sería bueno enseñarles a utilizar otras vías de comunicación con el exterior, y desde luego creo que es posible. Un abrazo

      Reply
  2. Manuel

    Una verdad mas grande que el propio. Planeta. Nos estamos deshumanizando. Vivimos juntos y apenas nos conocemos. Puñetero móvil. Necesitamos reinventarnos y aprender también a hacer un STOP de vez en cuando.

    Reply

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