Perfeccionismo – Parte 1

Hola amig@s!

Muchas personas tienen la idea de que para considerarse a uno mismo valioso, se debe ser muy competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles. Os paso unas reflexiones de Albert Ellis, que desmontan la rigidez de esta idea!

Dado que el texto es extenso, se ha dividido en 2 partes, esta es la primera!!

Abrazoo,

Mucha gente o la mayoría de ella en nuestra sociedad, quizá más que los ciudadanos de cualquier  otra sociedad que alguna  vez haya existido, creen que si no son muy competentes, suficientes y capaces  en  todos los aspectos -o por lo  menos en un aspecto  importante- son unos  inútiles y pueden muy bien acobardarse y morir. Su irracionalidad  radica  en pretender alcanzar un objetivo inalcanzable: no equivocarse y ser siempre el mejor. Esto es una idea irracional por varias  razones:

1.Ningún ser humano puede ser totalmente competente y destacar en todos los aspectos o en la mayor parte de ellos; la  mayoría de la gente no destaca de hecho ni en un solo aspecto importante. Intentar tener éxito está bien, ya que si se triunfa en un trabajo, un juego o un proyecto artísti­co, reporta ventajas reales (tales como una compensación económica o la satisfacción de haber participado). Pero el exigir que se DEBE tener éxito nos lleva a ser víctimas de la ansiedad y de los sentimientos de inutilidad personal. Las consecuencias  del esforzarse compulsivamente en huir del error, son:

  • reprocharse ante el fallo inevitable,
  • paralización y miedo a intentar cualquier cosa,
  • constante miedo al fracaso,disminución de la autoestima, complejo de inferioridad,
  • aplicación de patrones perfeccionistas a la pareja  y amigos,
  • incapacidad de vivir  la propia vida,
  • estrés y enfermedades psicosomáticas.

2.Aunque el tener éxito de forma razonable y el conseguir­lo tiene distintas ventajas, la energía necesaria para conseguirlo normalmente genera tensión excesiva e hipertensión y fuerza a uno mismo más allá  de sus  propias posibilidades físicas: con la aparición consecuente de distintas variedades de enfermedades psicosomáticas.

3.El individuo que tiene la obligación de obtener éxito clamoroso no sólo está desafiándose a sí mismo para compro­bar su propio poder, sino que  invariablemente se está comparando con los demás  y  luchando por ser mejor. Por lo tanto está dirigido por otro más que por sí  mismo y se impone tareas en esencia imposibles  ya  que siempre habrá otros que sean todavía mejores. No tiene sentido el estar comparándose de forma envidiosa con los  logros de los demás, puesto que no se tiene ningún control sobre el comportamiento de ellos sino sólo sobre el de uno mismo.

4.El dar un gran énfasis a la filosofía del éxito confunde el valor extrínseco de uno (el valor que la demás gente da al comportamiento o a las características propias) con  el valor intrínseco (la viveza o el valor de uno mismo) (Hartman, 1959). El definir la valía personal en función de los éxitos extrínsecos y el sostener que para ser feliz se debe superar a los demás, significa suscribirse a una filosofía fascista y en absoluto democrática. En esencia  no difiere nada  de la idea de que se debe ser ario, blanco o cristiano, o poseer una identidad social para ser un humano respetable y válido.

5.El concentrarse en la creencia de que se debe tener éxito y ser competente a menudo aparta al individuo de un objetivo importante que es vivir  feliz: es decir, a través de la experimentación  hay que descubrir cuáles  son los intereses propios más positivos y agradables en la vida, y con decisión (no importa lo que los demás piensen) dedicar gran parte de la relativamente  corta existencia  de uno a ello.

6.La preocupación por el éxito normalmente da como resultado un enorme miedo a probar  suerte, o a cometer un error, o  a fracasar  en ciertas tareas -por  lo que el  miedo tiende a entorpecer de forma sucesiva  los éxitos por los que uno está  luchando. Una excesiva autoconciencia en la realización de cualquier cometido, que normalmente viene de la preocupación a fracasar en ello (y como consecuencia a definirse como inútil), casi siempre lleva a (a)una ausencia total de gusto por el trabajo, y (b) una tendencia a   fracasar completamente en ello. Los seres vivos aprendemos por ensayo y error; en cambio nuestra cultura nos castiga ya desde pequeños por  nuestros errores.

Hasta aquí la primera parte. Espero que os haya gustado. Continuará …. !!!!

Eva Massot

Psicóloga colaboradora del Centro de Terapia Breve de Rafael Santandreu

11 comentarios en “Perfeccionismo – Parte 1

  1. Laura

    A mi ,mi perfeccionismo y grado de exigencia me ha conllevado una patología con síntomas físicos desagradables ( hablo de vértigos, Náuseas, dolores cervicales……), por lo que me hecho consciente que si quiero recuperar mi independencia tengo que cambiar el clic…
    Me está ayudando tus libros e intervenciones en el programa de televisión de la 2 .
    Muchas gracias!

    Responder
  2. Teresa

    Muchas gracias por los contenidos del blog, me esta ayudando mucho a superar momentos de la vida que son muy duros. Mil veces gracias.????????

    Responder
  3. José Guillermo Alejos

    Hola, maravilloso texto, muchas gracias por publicarlo.
    Tengo muchas ganas de disfrutar la segunda parte ;D
    ¿De que libro de Ellis está sacado?

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  4. Cristina

    Gracias por el texto.
    Observó a niños de 8 años que cada vez tienen más tareas y sus padres les regañan por no alcanzar el mismo 10 a pesar de estudiar cada día y hasta la hora de cenar.
    Estudiantes a punto de hacer la selectividad dicen comentarios del del tilo: “no me da la vida” “en mi clase ya empiezan los ataques de ansiedad”… me quedo pensando que es lo que uniere la sociedsd preparar: personas que van a dedicar todo su is por estar trabajando e intenta do conseguir objetivos cada vez más altos.

    En estos años desde la revolución industrial, ha cambiado la forma, pero el objetivo de formar a personas para ser hormigas trabajadoras sin pensamiento propio es el mismo.

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    1. Rafael SantandreuRafael Santandreu Autor

      Tienes razón,
      Pero una cosa es tener que cumplir objetivos y la otra es que si lo haces te creas que vales más. O que te exijas tener que hacerlo perfecto y no acepte que puedas errar. Es entonces donde empieza el sufrimiento.

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