Fuente: juancaminapensamientos.blogspot.com.es

Fuente: plus.google.com

Esto, sí es una exigencia

Hola amig@s,

Esta semana os dejo un bonito texto que explica cómo cambiando nuestra manera de ver las cosas podemos ser más felices. Espero que os guste

Un abrazo!

Tal y como decía Oscar Wilde: “la única obligación que tenemos es la de ser felices”.  Este mensaje engloba una realidad que tratamos de trasladar en nuestra terapia; y es que nadie más que nosotros y nosotras, tenemos la responsabilidad de cuidarnos, de querernos y de disfrutar de la vida que tenemos.

Cuando nos enroscamos en lo que llamamos “exigencias”, se nos olvida vivir. O sea, disfrutar de estar vivos. Tanto si nos ponemos trabas, como personas, a nosotras mismas como si lo hacemos con la gente que nos rodea, olvidamos disfrutar de cosas tan elementales como que salga el sol, que tengamos la suerte de beber agua constantemente o de criar a nuestros peques en armonía. En fín, de distintas virtudes que hemos asumido como “normales”, cuando en realidad son regalos.  Y es por esto que un día como hoy, sería un buen comienzo para pararnos un segundo a reflexionar sobre estas palabras y tratar de diseñar un plan. ¿Para qué? Para aprender a vivir felices.

Recordando la frase: “nací para ser feliz, no para ser perfecto”, es necesario tomar conciencia de hacia qué hay que dirigirse. Y no es hacia la perfección. Vivimos en un marco social en el que nos vamos socializando para alcanzar diferentes metas que no nos conducen más que a una muerte sin sentido. Es decir, ¿queremos levantarnos un día y mira atrás para decir: trabajé, me enfadé, no disfruté? O al hoy para decir: estrés, frustración… ¿O queremos mirar el ayer y el hoy y decir: viví, vivo?

Pensemos en si las metas por las que luchamos son nuestras metas o son las metas de otras personas. Y cuando podamos definir el verdadero objetivo que nos interesa, es cuándo podremos vivir felices. Me refiero a estar, no a ser. La felicidad es un estado que depende de nuestra forma de construir nuestro entorno, por lo que está en nuestras manos, bajo nuestra responsabilidad, sembrar nuestra semilla de la felicidad.

Mariola Fernández-Sánchez
Psicóloga colaboradora del Centro de Terapia Breve de Rafael Santandreu

La ansiedad de rendimiento tiene que ver con la responsabilidad de hacer algo en lo que la persona piense que puede fallar. Muchos de nosotros la hemos experimentado alguna vez en la vida, pero la buena noticia es que la podemos hacer desaparecer para siempre. Requerirá que cambiemos rotundamente nuestra filosofía acerca de la «importancia de las cosas».
 
Fuente: sistemasoperativosmesmo.wordpress.com

Interesante reflexión de José Mújica (expresidente de Uruguay).

Liberarse de la ansiedad

Hola amig@s,

Hoy os dejo un texto sobre un tema muy frecuente en nuestra sociedad: la ansiedad. Aquí tenéis unas pautas que os ayudarán a reducirla. Espero que os guste.

Un abrazo!

Son muchas las personas que acuden a nuestras consultas de Barcelona y Madrid en busca de estrategias para hacer frente a la ansiedad. Esto no es más que un reflejo de lo que ocurre a nivel mundial pues la terapia cognitiva ayuda a miles de personas en todo el mundo a superar con éxito este problema.
Para ello, utilizamos muchos recursos, pero en este caso hablaremos de tres pautas iniciales que resultan bastante útiles para reducir la sintomatología ansiosa más molesta: esa inquietud o aceleración descontrolada que padecen algunos de nuestros pacientes al inicio del tratamiento. Las recomendaciones iniciales son las siguientes:

  1. Reducir las expectativas: en un estado de ansiedad generalizada es normal que nos cueste más realizar las actividades que en otro momento hacíamos de forma sencilla. No importa que sea así, no debemos olvidar que esta situación es pasajera y que cualquier persona atraviesa a lo largo de su vida momentos peores. Démonos la oportunidad de ser menos eficientes durante un tiempo, eso nos ayudará con la ansiedad y además nos daremos cuenta de que muchas veces tampoco se altera significativamente nuestro rendimiento.
  2. Bajar el ritmo: Completamente en relación con lo anterior, podemos practicar lo que Rafael explica en Las gafas de la felicidad como movimiento slow. Sin prisa, disfrutando (degustando) cada momento de la vida.
  3. Llevar a cabo actividades placenteras: Fundamental para volver a experimentar sensaciones positivas que nos nutran y le den otro significado a la vida.

Con estas sencillas pautas llevadas a cabo durante unas semanas, notaremos una mejoría significativa en esos niveles de ansiedad que nos bloquean y podremos hacer frente al resto de retos que nos alejan de experimentar una vida plena.

Magdalena Saenz
Psicóloga colaboradora del Centro de Terapia Breve de Rafael Santandreu

Ser hipersensibles a la incomodidad nos convierte en cascarrabias y neuróticos.
Fuente: yorokobu.es

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