Necesititis de amor

Hola amig@s,

Esta semana os dejo un texto que habla sobre una de las “necesititis” más extendidas en nuestra sociedad: la de tener pareja. Espero que os ayude a ser más felices y disfrutar de la vida, con o sin pareja.

Un abrazo!

Una de las creencias irracionales más arraigadas de nuestra sociedad es la “necesititis” de amor, que pretende hacernos creer que la única forma de alcanzar la felicidad es teniendo pareja. Las canciones, los poemas, los cuentos, las novelas, las películas y las series de televisión, no dejan de repetir incesantemente el mensaje: estar emparejados es maravilloso y el desamor provoca un dolor insoportable y terrible: “sin ti no soy nada, sin ti muero, me hundo, deseo desaparecer, la vida no tiene ningún sentido, mi alma y mi corazón se rompen en mil pedazos…” y podríamos seguir hasta el infinito buscando ejemplos parecidos. Si no logramos tener pareja, creemos que somos seres imperfectos, defectuosos, indignos, perdedores, extraños, fracasados, incompletos, y eso nos hace sufrir aún más.

Nada más lejos de la realidad: las decepciones y las rupturas amorosas duelen, pero las podemos superar una vez hemos llevado a cabo el duelo. Tener pareja puede ser muy positivo, pero nunca  es algo absolutamente necesario para alcanzar la felicidad, sino solo un extra. Podemos hacer cientos de cosas valiosas que nos satisfagan en nuestra vida diaria sin tener pareja, hay muchas personas en el mundo que deciden deliberadamente permanecer solteras y son  felices, como también existe mucha gente emparejada que no lo es. Y, lo más importante, todos somos seres valiosos y maravillosos, independientemente de si tenemos o no una relación amorosa.

A menudo, usamos la palabra “solos” para definir el estado de estar desemparejado, lo cual la mayoría de las veces es incierto: probablemente tengamos una red de amigos, familiares y compañeros, relaciones que pueden ser totalmente satisfactorias y profundas, simplemente es necesario abrir los ojos y valorarlas.

Cuando cambiamos la “necesititis” de tener pareja por  un “preferiría tenerla, pero sé que puedo ser feliz igualmente sin ella”, somos más capaces de vivir la vida intensamente y de escoger con libertad con quién queremos estar, sin idealizar lo que no tenemos, sin definirnos por nuestro estado amoroso, y sin mantener relaciones que no funcionan por miedo a quedarnos “solos”, pues aprendemos que esta condición no es intrínsecamente negativa.

Helena Perez
Psicóloga colaboradora del Centro de Terapia Breve de Rafael Santandreu

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