Los conflictos de pareja

Hola amig@s

Esta semana me gustaría hablaros de algo muy habitual en las relaciones de pareja: los conflictos y la dificultad para resolverlos. En este texto explicaremos cómo se llega a la situación de crisis o conflicto grave en la pareja, y os daremos algunas pautas para resolverlo.

Un abrazo!

Muchas parejas  acuden a la consulta del psicólogo solicitando ayuda para reparar una relación, ya bastante deteriorada, tras largos periodos de crisis, y como último intento para evitar una separación.

 La mayoría de ellas considera que su relación está encallada en la apatía o en el conflicto constante, y no pueden resolver esta situación  sin que salten chispas entre ellos o empeoren aún más las cosas.

En ocasiones,  el problema está en que los miembros de la pareja acuden (sin percatarse de la  importancia) a la recriminación negativa constante.  Han perdido ya esa mutua admiración que en su día les unió,  y la comunicación ha dejado de existir entre ellos.

 En otros casos, cada uno va por libre, y lleva una vida independiente el uno del otro, sin llegar a disfrutar de una relación de amistad de calidad o del compañerismo que un  principio existió. Incluso, a veces, no existe el mínimo de comunicación necesaria, o ni siquiera hay vida sexual entre ellos.

Este es el punto donde suelen llegar a la terapia, un momento en el que admiten que, o bien la relación da un giro considerable, para lo que solicitan la ayuda del terapeuta, o bien lo mejor sería dejarla definitivamente.

En líneas generales, se podría decir que lo que ha de intentar el psicólogo en estos casos es que los miembros de la pareja entiendan que, aquí lo importante no es tener la razón o demostrar al psicólogo que el otro hace las cosas mal o “no se comporta como debería”, sino empezar a hacer un ejercicio de flexibilidad y humildad en el que cada uno entierre como pueda, poco a poco, el hacha de guerra, intentando rescatar a la vez todo aquello que les gusta y les atrae del otro y de la relación.

De alguna manera, hay que intentar olvidar por un momento lo que “no soportamos” en la pareja, para considerar de nuevo si la relación tiene algo positivo a pesar de esos fallos. Se trata de poner en la balanza lo bueno y lo malo, y ver si aún vale la pena trabajar en ello.  Valorar de nuevo qué virtudes tiene el otro y aún nos gustan y rechazar lo que no funciona.  

Si la respuesta es que sí queremos aún reparar esta relación porque aporta cosas agradables y todavía queda algo de ilusión y cariño a pesar del dolor, tendremos que empezar por potenciar, si podemos, lo que aún sí funciona, lo que va bien, centrarnos en disfrutar y pasarlo bien, dejando de la lado las discusiones y los enfrentamientos sobre todo lo que no marcha adecuadamente.

Será cuestión de poner el máximo esfuerzo posible para intentar modificar las cosas. En este giro, como ya he dicho, hay que intentar dejar de lado la recriminación constante y la queja, y transformarla en agradecimiento;  reforzar lo  positivo, lo que sí nos gusta y lo que nos resulte placentero en la relación. Aparcar un tiempo lo que no funciona para mantener, ampliar o sacar más partido a lo que sí funciona. En resumen, valorar lo que sí nos da el otro y dejar de quejarnos por lo que no nos puede dar.

Por ejemplo, si los que les gustaba era salir a cenar con la pareja, y charlar tranquilamente de todos los temas que surgieran, desde la política, hasta otras frivolidades, pero desde los últimos enfados, no apetece ni siquiera salir, porque “no me da tal cosa o tal otra”, o “porque me dijo tal otra”.., lo inteligente es volver a recuperar esas actividades que nos unían, volver a intentar disfrutar el uno del otro,  respetarse,  enterrar los puñales, y poco a poco, entonces sí, intentar hablar de lo que no funciona, desde unas aguas más calmadas (y desde la sugerencia y la calma, más que desde la exigencia).

El problema es que a veces, cada uno está tan centrado en su dolor que solo exige o busca culpables, pero sin intentar llegar  al punto de encuentro necesario.

Como en la “oración de la serenidad”, se necesitará serenidad para aceptar las cosas que no se pueden cambiar en la pareja, valor para cambiar las cosas que sí pueden cambiarse, y la sabiduría para poder diferenciarlas.

conflictos de pareja Ana Bonet

Ana Bonet
Psicóloga colaboradora del Centro de Terapia Breve de Rafael Santandreu

3 comentarios en “Los conflictos de pareja

    1. Rafael SantandreuRafael Santandreu Autor

      Si estás en una relación que no te aporta muchas cosas positivas pese a haber intentado cambios y mejoras con paciencia y cariño, trabaja en no terribilizar la ruptura, y entender que esa persona no es mala, sino que no está preparada para lo que quisieras. Un abrazo.

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