Cuando el perfeccionismo es un problema

Hola amig@s,

hoy os traigo una entrada muy interesante sobre los problemas que genera el perfeccionismo llevado al extremo. Espero que lo disfrutéis.

Un abrazo!

La sociedad actual valora y promueve el perfeccionismo. Para que alguien pueda triunfar hay que tener disciplina y deseo de trabajar duro. Está muy implantada la idea de que si se llega a la perfección se conseguirá la felicidad, el éxito y la aprobación social. Pero la realidad es muy diferente.

El perfeccionismo es un rasgo de personalidad que resulta de una combinación de tres aspectos: deseo de mejora, afán por alcanzar metas excesivamente elevadas y preocupación por el concepto que tienen los demás de uno mismo. El deseo de mejora es un aspecto positivo y saludable del perfeccionismo, se consigue placer por llegar a unos objetivos que son alcanzables y no son rígidos. Es decir, los objetivos se adaptan a las circunstancias y esto permite que cuando se consiguen supone una satisfacción y si no, tampoco se ve como un gran fracaso.

 Sin embargo, cuando el perfeccionismo es rígido o neurótico aparecen los problemas. Los objetivos son inalcanzables o, cuesta tanto llegar a ellos que afectan mucho a áreas importantes de la vida como las relaciones sociales, la cantidad o calidad del sueño, disminuye el tiempo dedicado al ocio, irritabilidad… Su temor es el fracaso y la desaprobación de los demás.

Tienen un error de pensamiento llamado todo o nada: o lo hago perfecto o no lo hago. Esto hace que se eviten actividades, por ejemplo no presentarse a un examen si no se tiene la seguridad de que obtendrá la máxima nota, o no apuntarse a un curso de algo que le interese mucho por si no lo hace perfecto. A diferencia del perfeccionista sano, el perfeccionista neurótico nunca se siente satisfecho del todo porque piensa que tendría que haberlo hecho mejor y se centra en cada fallo por pequeño que sea, dándole mucha importancia y haciendo una valoración global negativa de la tarea.

Este tipo de perfeccionista se valora a sí mismo a partir de sus éxitos, así que cada pequeño error y la más ligera crítica será para él una prueba de su poca valía. Así, aunque lleguen a conseguir grandes logros en su vida, su autoestima es baja porque nunca consiguen todo lo que desean y eso para ellos es sinónimo de fracaso.

Por tanto, es bueno ponerse objetivos pero para que produzcan satisfacción han de ser realistas, flexibles y no centrar la valía personal  en conseguir estos objetivos.

Mª José Moreno

Psicóloga colaboradora del Centro de Terapia Breve de Rafael Santandreu

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