Si nos apasionamos con nuestras tareas, por pequeñas que sean, si nos planteamos metas estimulantes, pequeños retos, si hacemos las cosas con amor… la vida es una aventura maravillosa ¡siempre y en todo lugar! ¡Hasta el extremo que uno quiera!
 
Fuente: es.slideshare.net

Fuente: mayomejor.org

Mis tardes de domingo son deliciosas y provechosas. Todo lo opuesto al vacío absurdo que lleva al hábito compulsivo. El secreto es aprender que cada sencillo instante de nuestra vida puede ser glorioso. Tan sólo hace falta ponerle pasión y amor al momento presente, valorar las pequeñas tareas, darse cuenta de que depende de nosotros hacerlas «gloriosas».
 
Fuente: trendhunter.com

Cuidando al que cuida: la salud mental del médico

Hola amig@s,

Os invito a leer un texto muy interesante sobre los problemas emocionales que pueden aparecer en los profesionales que trabajan ayudando y cuidando a las personas. Espero que os guste.

Un abrazo!

Se podría pensar que la salud de aquel que vela por el bienestar de otro, está fuera de toda duda. Pero esta afirmación es todo menos cierta. Nos referimos en particular a la salud mental del médico, aunque sería extensible a la de otros colectivos que trabajan con personas como profesores, enfermeros, psicólogos o los trabajadores de las fuerzas del orden público.

Tener como función el cuidado y la atención de otra persona puede ser muy reconfortante, pero también ser una fuente de estrés. La interacción con el otro moviliza nuestro afán más genuino de dar ayuda, de solucionar sus problemas o conflictos, de apoyar. Pero también puede ser muy frustrante que pese a nuestro esfuerzo no consigamos los resultados en la persona atendida que nos gustaría. Además el otro, paciente, usuario o alumno, no tiene porque ponérnoslo fácil. Incluso sus dificultades pueden hacer surgir las nuestras propias.  Si a esto le sumamos un periodo formativo tremendamente exigente por el que todo médico ha de pasar para poder ejercer, y unas condiciones de trabajo no siempre optimas, ya tenemos un cóctel perfecto para el malestar.

Se ha constatado la mayor presencia de trastornos mentales en médicos, tanto durante la fase de estudiantes, residentes o ya como médicos adjuntos.  Se han descrito mayores niveles de burnout, estrés, depresión y ansiedad comparado con la población general. Estos problemas también pueden trasladarse al paciente en forma de más errores médicos, menor empatía o más barreras en la comunicación con la persona atendida. Y lo que es peor todavía, la dificultad a la hora de pedir ayuda. Una cultura sutil pero poderosa de no hablar del malestar emocional presenta entre los médicos, complica el que se pida ayuda por miedo a repercusiones laborales o interpersonales dentro del propio trabajo.

Por suerte, este hecho no es desconocido por parte de aquellos que velan por la propia salud mental del que cuida. Desde la medicina del trabajo y unidades de prevención de riesgos laborales, se advierte y previene de diferentes maneras a los residentes cuando estos inician su periodo formativo. También existen dispositivos específicos diseñados para la atención del médico enfermo que garanticen la confidencialidad y la atención específica.

En definitiva, todos somos seres humanos con capacidad para perturbarnos pero también para sanarnos, y ni médicos, psicólogos, policías o profesores se libran de este hecho. Saber pedir ayuda a tiempo puede ser una oportunidad para prevenir en uno mismo y en la gente de quien velamos.

Miguel Jabalera
Psicólogo colaborador del Centro de Terapia Breve de Rafael Santandreu

La gran motivación para zafarse de los hábitos negativos es pensar que, eliminándolos, estaremos más cerca de llevar una vida mucho más plena. Si a partir de ahora abandonamos las actividades <<llena-vacíos>> para alimentar el amor por la vida, ¡a lo grande!, nos dirigiremos hacia un gran destino.
Cambia tus malos hábitos.
Fuente: taringa.net

Es importante aceptar incondicionalmente a los demás porque así nos aceptaremos incondicionalmente a nosotros mismos.

Fuente: okchicas.com

Diógenes fue uno de los grandes filósofos de Grecia, quizá el número uno, y su prestigio se sustentaba en su modo de vida. Aquel hombre de largas barbas había optado por la pobreza, despreciando las riquezas familiares. En una ocasón, mientras se encontraba viviendo en un tonel, le dijo a Lucio que era uno de sus mejores amigos: “Ya he vivido como un noble, ahora me toca demostrar que puedo ser feliz como un lacayo”
 
Diógenes quiso que le llamasen «el Perro»
-Desde ahora soy «Diógenes el Perro» porque yo, como los animales, quiero practicar una maravillosa habilidad: que no me importe nada la opinión de los demás.
 
Cuentan que en una ocasión Diógenes fue invitado al banquete de un acaudalado admirador. En una de las mesas se sentaba Erástenes, un filósofo rival que era el preceptor de la mayoría de los niños ricos de Atenas y gozaba de muy buena posición. Aun así, era envidioso y no soportaba que a él se le considerase un simple profesor mientras que Diógenes era tenido por un hombre sabio, un mito viviente.
 
En un momento dado, Erástenes, espoleado por la bebida, alzó la mano y le lanzó un hueso a Diógenes diciendo:
—¡Ahí tienes, Perro, comida suculenta!
Diógenes, también encendido por el vino, se levantó y fue hacia el grupo del profesor. Todos callaron para oír su ingeniosa réplica, pero éste sólo se arremangó la túnica y levantó la pierna para lanzar un fiero chorro de orina. Las risas estallaron en la sala y la voz de Diógenes se alzó para concluir:
—En efecto, puedo comer huesos y orinar sobre pretendidos sabios, como lo haría un perro. No desfallezcas, amigo, quizá algún día puedas hacerlo tú.
 
Fuente: jrbatalle.com

Mañana viernes día 6 de octubre a las 17:30 estaré dando una conferencia sobre mi último libro “Ser feliz en Alaska” en el Palacio de Congresos de Melilla.
 
Alli nos vemos!
 
Fuente: luxotour.es

Fuente: gl-es.facebook.com

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