La filosofía de la no-violencia implica reconocer que todos cometemos fallos porque ¡ésa es nuestra naturaleza! De hecho, si fuésemos perfectos, la vida no tendría gracia; sería extraña y aburrida.
 
En efecto, nuestra vida está salpicada de errores: egoísmo, salidas de tono, celos, agresividad absurda… Incluso intentando ser siempre bondadosos, cometemos injerencias indeseables. En ese sentido, el genial Oscar Wilde dijo: «Con las mejores intenciones se cometen los peores desastres».
 
Pero nada de todo eso es crucial para la felicidad de nadie. En realidad, son niñerías. En el ejercicio de mejorarse, descubrimos nuevas maneras de vivir, más auténticas, her- mosas y emocionantes. El error es una oportunidad maravi- llosa de crecimiento continuo.
 
Fuente: play.google.com

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