Las personas aquejadas de depresión o ansiedad se dicen: «¡Con esta depresión estoy perdido porque no puedo hacer nada!», o «¡Esta ansiedad me impide llevar una vida normal!». Y eso es lo que les asusta, que la invasión de esas emociones les limite tanto que su vida sea un castigo permanente. Pero con la VIRTUD como búsqueda de placer —y hablo de un placer más elevado que ningún otro— ese problema desaparece. ¡Podremos ser muy felices gozando de nosotros mismos y nuestras maravillosas virtudes, que tanto sentido le dan a la vida!

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