Si conseguimos mirar el mundo a través de unos ojos que no se quejan, que valoran lo que poseen por encima de lo que no poseen, empezaremos a sentir en consonancia. Nuestro interior se apaciguará, dejaremos de exigirnos a nosotros mismos y al mundo, y cada vez experimentaremos más momentos de felicidad.
 
No es dificil conseguirlo. Se trata de practicar, ensayar y volver a practicar. En una palabra: de PERSEVERAR.
 
Fuente: joserodenasmontes.com

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Un comentario en “

  1. laura

    ¿Y qué ocurre cuando esos ojos ven una realidad distorsionada por la ansiedad? Cuando solamente ven angustia y no ven la salida del túnel donde están metidos.

    Responder

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