REFLEXIONES DE JULIO: EL MEDIO

Cuando Chaplin es devorado por la fábrica en la película “Tiempos Modernos” simboliza el ser humano devorado por el progreso. Es decir, el ser humano tiene la capacidad de crear un sistema, una estructura, un método, una tecnología, una religión, una ideología… y acabar siendo devorado por su creación.

La fabrica de Chaplin, “El Castillo” de Kafka, o los molinos de Don Quijote, son ese “progreso” que comienza a caminar independientemente de la voluntad de su creador, como GIGANTES.

Cuando el ser humano es el fin, el Sistema es el medio.

Pero… ¿Qué ocurre cuando el Sistema es el fin en sí mismo? Pues que el ser humano se transforma en el medio.

En educación social pasa lo mismo;

Cuando la pedagogía y la psicología son el fin, la ESTRUCTURA; instituciones, universidad, servicios sociales, informes, evaluaciones, mercado laboral de los profesionales,  lenguaje técnico, fiscal de menores, jueces de familia… son el medio.

Pero cuando mantener la ESTRUCTURA es el fin en sí mismo, la pedagogía y la psicología, la marginación y la pobreza, se convierten en el medio.

REFLEXIONES DE PILAR G.: LOS SADHUS

Los sadhus, también conocidos como hombres santos de la India, son los devotos ascetas de Shiva, dios hindú de la creación y la destrucción. Son personas muy respetadas, incluso veneradas, que deambulan por calles y bosques, sin permanecer mucho tiempo en el mismo sitio ya que creen que moverse mantiene el cuerpo en alerta y que, por el contrario, quedarse en un lugar les hace inactivos.

Son características sus melenas y barbas enmarañadas y las marcas que llevan pintadas en la frente, las cuales indican a qué secta o subsecta pertenecen. Algunos visten con una túnica color azafrán mientras que otros, los Nagas, llevan únicamente un pequeño taparrabos o van desnudos y cubiertos con cenizas para recordarse a sí mismos el fin y lo efímero de la naturaleza humana.

Consideran que el mundo material es una ilusión o “maya” y para alcanzar la iluminación rompen con el pasado y renuncian a todo lo mundano (casa, familia, posesiones, sexo…), de esta manera se concentran en la realidad más elevada. Es una especie de atajo espiritual para alcanzar la iluminación, ya que si no optaran por el camino de la penitencia, el desapego y la austeridad necesitarían muchas reencarnaciones para lograrla.

La vida de un sadhu exige llamativos y extremos actos de penitencia como por ejemplo permanecer de pie, sin sentarse ni acostarse, durante doce años, sostener un brazo en el aire a lo largo de décadas o enterrar la cabeza durante días para atrapar las almas que pasan.

¿Qué podemos aprender nosotros de estos monjes para fortalecernos emocionalmente?

-Renunciar mentalmente a todo cuanto creemos necesitar: podemos practicar esa renuncia a través de ejercicios de visualización. Se trata de imaginarnos a nosotros mismos desprovistos de todo lo que poseemos (casa, dinero, pareja, trabajo, belleza…) y sintiéndonos bien haciendo cosas positivas por nosotros y por los demás.

-Desapegarnos de la comodidad: sin llegar a los extremos mortificantes de estos ascetas y sin necesidad de autoinfligirnos excéntricas penitencias, sí podemos incluir en nuestra vida pequeñas dosis de incomodidad, esto sirve de entrenamiento para hacer frente de manera más serena a las incomodidades o dificultades que inevitablemente se presentarán a lo largo de nuestra vida.

-Tener presente la muerte: sin duda el más efectivo de los ansiolíticos porque ayuda a relativizar todo cuanto nos sucede y a disfrutar con más intensidad de la vida. Podemos conseguirlo imaginándonos a nosotros mismos muertos, si lo hacemos con regularidad, llegará un momento en que eso nos permitirá evaluar las cosas de una manera más realista, ya que si la muerte es lo peor que nos ocurrirá, nada de lo que nos pueda pasar será tan terrible.

Un abrazo,

Pilar

REFLEXIONES DE DAVID M.: ARGUMENTOS PARA TOMARNOS CON CALMA LOS DÍAS DE MALESTAR EMOCIONAL.

            

El pasado día 24 de Mayo fue el Congreso de escuela de Felicidad. “Qué bien me lo voy a pasar” me decía muchos días antes. “Va a ser la ostia. Qué ganas tengo. Qué bien que estaré allí. Llevo ya tiempo comentando en este blog y me encanta, es maravilloso, es una herramienta muy potente para volvernos personas fuertes. Además, Rafael y Mónica, que saben un montón, están muy implicados y mucha gente estupenda que desea aprender y aportar participa en él. Por lo tanto, qué ganas tenía de pasármelo bien.”

             Pero como muy bien sabemos, la realidad es que muchas veces no conseguimos lo que queremos y ese día me tocó estar en modo recaída de neuras. “No puede ser que estés así” me decía.  “Llevo bastantes días estando muy bien, por qué me tiene que pasar justamente hoy. Este congreso es para disfrutar. Deberías estar bien. Qué horrible. Además que la gente no te conoce de nada, qué van a pensar.”

            Lo principal era que me fustigaba por no poder estar como siempre (aunque aparte también le diera importancia a la aprobación de los demás ese día). Pero aún así, fue un día muy provechoso para mí. Me centré en tomar apuntes y sobre todo me fijé especialmente en lo relacionado con terribilizar por terribilizar. Incluso lo intenté en lo social y conocí a gente muy maja, incluidos Mónica y Rafael, que tenía muchas ganas. 

En este post voy a hablar sobre los días en los que estamos débiles a nivel emocional y cómo tomárnoslo con calma:

-Sufrir:

         Una de las cosas que más nos fastidian cuando estamos mal es el hecho de que sea muy pesado, molesto e incómodo. Cómo no, nos estamos apegando en exceso a la comodidad, la cual confundimos erróneamente muchas veces con la felicidad. La comodidad no es tan importante (y muchas veces ni la queremos), porque:

         ·Howard Hugges -el famoso cineasta- acabó recluído en su propia casa aquejado de todo tipo de manías. Estaba súper cómodo y era tremendamente infeliz.

         ·Albert Casals desde hace muchísimos años va recorriendo el mundo viviendo maravillosas aventuras. Como él mismo cuenta, le suceden infinidad de situaciones incómodas que consigue llevar muy bien.

         ·A mí me encanta el deporte. Con el basquet puedes estar jugando 3 horas que ni te das cuenta y te tienen que sacar de la pista. Acabas sucio, con dolor, cansado,……., pero me encanta, es la ostia.

         ·La mejor forma de estar en el cole o haciendo lo que sea es currándonoslo (y eso cansa, es incómodo). Si no, es muy aburrido. No es por eficacia (que da igual) sino porque así es más divertido, es como un juego.

         ·Si nos dijeran de estar toda la vida en un sillón súper cómodo y con la temperatura perfecta, diríamos que no, qué aburrido.

         ·Monjes y monjas hacen ejercicios de renuncia de la comodidad y muchos de ellos son súper armónicos. Por ejemplo, San Francisco de Asís vivía en una cama de piedra para no apegarse a la comodidad.

         Nota: por otro lado, estar aburrido también es muy sano. Nadie necesita entretenimiento o diversión, miremos quienes practican la meditación vipasana.

-¿Ser menos?:

         Como vamos aprendiendo, una persona es maravillosa solamente por el hecho de estar viva y punto y final. Rafael pone en su nuevo libro el ejemplo de cambio de millones de alcohólicos anónimos. Estas personas estabas sumidas en un proceso autodestructivo principalmente hacia ellos mismo e incluso muchas veces seguro que perjudicaban a sus seres queridos cercanos con frecuentes discursiones e incluso seguramente con violencia física en algunos casos. Su conducta era fea, hasta ahí todos de acuerdo, pero muchos de ellos gracias a un maravilloso e intenso trabajo cambiaron hacia lo que ellos llaman la 4ª dimensión de la existencia. Es tan grande el cambio que hasta sus familiares quieren muchas veces hacer también esa terapia. ¿Qué demuestra esto? que a veces nos volvemos muy locos (aunque como mínimo a todos se nos va la pinza de vez en cuando y por supuesto todos tenemos zonas brillantes y otras más oscuras), pero como potencialidad todos tenemos la semilla del amor a los demás y a la vida, todos somos personas bellas aún estando muy mal a nivel emocional. 

-¿No poder cumplir (sobre todo en el ámbito de relaciones)?

         Recuerdo hace muchos años de ver un reportaje sobre personas aquejadas por ataques de pánico. Me chocó que una se fustigaba amargamente por no poder estar con sus nietos e hijos como antes de tener el problema. Sufría por ello amargamente.

         Lo cierto, si pensamos lo racionalmente es que tiene parte de razón, el problema es que para él ese hecho era horroroso, insoportable.

         La solución es darnos cuenta de que aún con la molestia podremos ser muy felices. ¿Cómo? Pues en nuestro trabajo o al estudiar, simplemente dejaremos la mente ocupada y punto. En nuestras relaciones personales, es verdad que esos días no podremos estar extrovertidos, chistosos, vacilones, muy habladores,…, pero no pasa nada, podemos renunciar a ello, recogernos con humildad y ponerle muchas ganas a otras cosas para las que sí estamos capacitados esos días: prestarles atención (a la gente le encanta contar sus cosas), darles cariño, comprensión y algunas palabras de calma si están preocupados por algo. Esos días hablaremos poquito pero con nuestra actitud y gestos podremos aportar algo por el bien común. Esos días apreciaremos cosas pequeñas como un gesto agradable, una sonrisa serena, una conversación tranquila y atenta y el saber que la vida es maravillosa incluso con ese malestar. Con esta actitud, pueden ser días maravillosos de otra forma, incluso mejores, porque pasaremos a apreciar cosas sutiles que antes ni nos dábamos cuenta.

         Es como cuando alguien tiene jaqueca. Tendrá que estar en casa, con poca luz, más tranquilo y en silencio esos días. Si se exige lo contrario lo pasará mal. Pero puede hacer algo bello como leer un libro parsimoniosamente, cocinar con amor o escribir un email cariñoso a su amigo. Se centra en lo que sí puede hacer y se da cuenta de que aún con jaqueca la vida es maravillosa.

         Además, desde esta aceptación alegre de la debilidad podemos transformarnos en personas fuertes y felices, puede que incluso mucho más que nunca, como les ocurre a muchos Alcohólicos Anónimos.

-Capacidad de amar versus eficacia

Además, como esos días estaremos más torpes y lentos, podemos también quitarle importancia al hecho de ser hábiles, extrovertidos o fuertes. Podemos estar orgullosos de nuestra torpeza y de nuestra debilidad y dársela al hecho de amar la vida y a los demás (estos días de forma diferente, como vimos antes.) Como dijo Rafael en el Congreso, la debilidad es bella y por ejemplo, ser tímido es sexy. Como dice Dimattia y recordó Mónica en el Congreso: “señores, somos mediocres y eso está bien”. Los nazis decían ser modelos de fortaleza aria y lo cierto es que Hítler se administraba la tira de medicamentos para poder funcionar. Si por ejemplo nos ocurre una adversidad como el hecho de quedarnos en silla de ruedas, podemos sacar la gran fuerza del ser humano, que es la cooperación e irnos a vivir junto con otras personas también en silla de ruedas y juntos vivir una vida de la ostia, diferente, es verdad, pero puede que incluso mejor.

-Evitar evitar:

         Entonces, con la actitud que vamos viendo en este post, nos costará poco evitar evitar.

         Es bueno que nos acostumbremos a no evitar porque de lo contrario nos vamos haciendo rehenes de nuestras emociones negativas, además de que cierto nivel de emociones negativas (suaves) es sano, natural e inevitable.

         Con no evitar me refiero en general a cumplir nuestros compromisos: “lo que empiezo lo acabo” y “lo que dije que haría lo hago”. En el tema de los ataques de pánico sería enfrentarnos a las situaciones temidas previa reflexión racional de las mismas y vamos poco a poco superando el problema. Y también, este concepto se puede usar cuando por ejemplo estamos mal a nivel emocional y como solución queremos cambiar nuestras circunstancias. No, primero aprendamos a disfrutar de  las cosas que tenemos ahora: pareja, amigos, trabajo, hobbies, etc. y luego decide si cambias o no, porque si no cambiamos nuestras creencias antes, con nuestras nuevas circunstancias seguiremos siendo infelices pues esta vez nos quejaremos de otras cosas que no funcionen.

                   En verdad no es una exigencia, al contrario. El estudiante que sólo estudia cuando está al 100% las suspenderá todas. Si sólo nos levantamos de la cama cuando estamos totalmente en paz, mal asunto, lo cual hará que aumenten esos pasajeros, esas emociones negativas. Cada día aportamos lo que podamos. En verdad no nos exigimos estar siempre al 100%. Hoy estoy al 30%, pues aportaré lo que pueda. En esta vida, las cosas se consiguen día a día. La amistad no se hace en un día, un proyecto laboral son meses y meses, en la Universidad, estás 4 meses hasta que haces los exámenes. Vamos a intentar disfrutar del proceso que es lo más importante, pero como es lógico cada día disfrutaremos lo que podamos, así que como hormiguitas, aportemos lo que podamos ese día. Como dice Simeone, partido a partido (que cuando cambió el discurso a “final a final” casi pierde la liga al darle tanta loca importancia al fútbol, jaja).

         Podemos ser un poquito flexibles al respecto de esto:

         En general cumplirla en un 90% y con ataques de pánico en un 99%. Primero porque somos falibles y segundo, ese margen de error en verdad no es evitar, sino dar un pasa atrás para luego dar dos hacia delante, no es olvidarse del tema. Me explico: si somos muy tímidos, quedamos con una chica y nos ponemos muy muy nerviosos, podemos ponerle una excusa e irnos y mañana lo volvemos a intentar.

-La liebre y la tortuga:

         Mucho mejor ser tortugas. En todo. Si queremos ir demasiado rápidos en lo que sea, nos vamos a estresar y a bloquear. Con respecto a la mente, sería trabajar todos los días con mucha intensidad 1-1,5hrs pero por otro lado tomarnos todo el tiempo del mundo para que lleguen los resultados, calma, poquito a poquito e incluso a renunciar mentalmente al cambio (como veremos más adelante)

         Es lógico que si estamos mal por haber mantenido unos hábitos de pensamiento nocivos durante mucho tiempo, cambiar a unas creencias más racionales nos llevará tiempo (tampoco mucho, pues esta terapia dura unos meses mientras que el psicoanálisis, años)

-Mentirijillas

         Son salidas, flotadores, campamentos base.

         Por ejemplo, en el caso de antes de ser muy tímido, como la chica no nos conoce, quizás prefiera que le pongas una excusa (preferible eso a irnos sin decir nada, ahí sí que seguro no nos vuelve a llamar, jaja) y no que le digas que eres súper tímido, porque es falible y quizás a priori es exigente al respecto. Luego ya le contarás que eres muy tímido.

         Esto también es muy útil con respecto a la familia. Mejor decirle que tienes trabajo y no puedes ir a la cena familiar, que no, que no te apetece ir, jaja.

-Incluso los más fuertes fallan

         Albert Ellis no soportaba que la gente fuera impuntual, y mira que él trabajaba con mucha gente, jajaja.

-Enfermedad mental “grave”

         He puesto grave entre comillas porque ni siquiera eso puede evitar que seamos felices. Hoy en día existen unos avances increíbles en farmacología. Es un regalo que existan, pues si llegamos a un punto en el que estamos muy mal, podemos ayudarnos de la medicación como una muleta que potencie el trabajo mental. Fenomenal. Para terminar este punto, hace poco tiempo, Eugenio, un hombre seguidor del blog que tiene esquizofrenia escribió una carta en el blog que a mí me emocionó. Calificaba su enfermedad como una simple diabetes y afirmaba ser muy feliz. Chapó tío!!!

-Renuciar a lo que perderíamos si finalmente no solucionásemos esa neura.

         ·Si fuéramos muy tímidos siempre, pues podemos renunciar a tener muchos amigos y novia. Con un amigo muy fiel, algún familiar y un perro, se puede estar súper bien. Además, podríamos amar  la naturaleza, estudiar, trabajar, hacer arte, deporte,… ¿Qué nos diría Joan Pipa al respecto de la extroversión? Pues que no es importante, al carajo. Él pasa mucho tiempo sólo y es muy feliz.

         ·Si no solucionamos nunca el miedo a hablar en público, pues nadie necesita dar conferencias para ser muy feliz.

         ·Si no solucionamos nunca el miedo a volar, pues nadie necesita viajar en avión para gozar de la vida.

-Dedicar la jornada a hacer cosas útiles (mantener la mente ocupada) e ir a dormir pronto. Mañana será otro día.

         Si no tenemos ningún compromiso personal, es lo más sensato, aunque dependerá del grado de malestar que tengamos ese día.

-Hacer deporte.

         El deporte genera endorfinas, es muy divertido y potencia el trabajo mental, además de ayudarnos en esos días de malestar emocional, pero ojo con hacer de él -o de otras estrategias conductuales que nos ayudan esos días de bajón- una conducta tapadera, es decir, una conducta que reduce el malestar sin ir realmente al origen de ese malestar. Es decir, podemos usarlo como ayuda, pero al mismo tiempo es muy recomendable ver qué creencias irracionales nos han puesto mal y cambiarlas por creencias racionales.

-Reírnos de nuestras neuras.

         El humor es estupendo para salir del marco mental de preocupación. Desde ir practicándolo con los demás hasta ver pelis de humor (los hermanos Marx, Woody Allen, Billy Wilder,…) terminando por reírnos de nuestras propias neuras.

-Aprecio, gratitud.

         ·La belleza del entorno.

         ·Las pequeñas cosas.

         ·Nuestras posibilidades en el presente.

         Es como decirse, ok, estoy mal pero tengo todo esto, que es un regalo, para apreciar. Es lo contrario a la queja.

-¿Y si fuéramos siempre infelices?

         ¿Y si por ejemplo tuviéramos una enfermedad vírica con la que estuviéramos siempre deprimidos y ni la terapia ni la medicación pudiesen aliviarla?

         Este caso hipotético lo pone Rafael en su primer libro para relajarnos aún más al respecto de estar mal.

Pues en ese caso, al no poder disfrutar de nada, podríamos irnos a colaborar con una ONG en África para salvar las vidas de niños africanos, que están expuestos a la desnutrición, tráfico de órganos y prostitución. Podemos visualizarnos trabajando todos los días para que el lugar donde están los niños funcione muy bien y ellos estén a gusto. En mi caso me veo haciendo trabajo de oficina ya que así tendría la mente ocupada y además me pondría a jugar con los críos al basquet y les enseñaría algo de música. Haciendo un trabajo con sentido como este, aún estando deprimido de por vida, estaría muy satisfecho.

-Muerte y enfermedad

         Puede también ocurrir que los síntomas del malestar son tan fuertes (todo inventado por la mente) que podemos llegar a pensar que tenemos una enfermedad física “grave” y que podemos morir inmediatamente. Esto suele pasar con los ataques de pánico. Evidentemente nadie se muere por tener ataques de pánico, pero como podemos cogerle miedo a ello, es bueno quitarnos el miedo a la muerte y a la enfermedad con muchos argumentos.

            A raíz de ese día, me trabajé mucho el tema de estar mal por estar mal y he pasado los mejores meses del curso con diferencia. Aunque ese día lo que me fastidiaba era el no poder estar como siempre (no poder cumplir como siempre), además me trabajé el resto de puntos sobre los que podemos llegar a terribilizar respecto al tema de estar mal. Y es que una vez que no nos fustigamos por estar mal (una vez que trabajamos la terribilización secundaria), podemos trabajar día a día la mente (cada una de nuestras creencias irracionales) con tranquilidad y sin agobios. Qué maravilla. Y como a mí me ha funcionado tan bien, pues quería compartirlo con vosotros por si os aporta algo.

            El siguiente año voy a volver al Congreso, y me gustaría estar muy feliz ese día, pero si no es así, pues no pasa nada, jaja.

            Como anécdota diré que cuando trabajé este tema en profundidad, pensé: “pero hombre, si esto ya lo habías trabajado, será posible”, y cuando estaba a punto de terribilizar por terriblizar por terribilizar, me entró la risa y pensé: “bueno tampoco pasa nada si lo olvido esto a veces, jajaja”, así que si el siguiente año en el Congreso coincide que estoy mal y encima llevo mal el estar mal, pues tampoco pasa nada, jajaja.           

            Un fuerte abrazo a todos!!!

         David M.

REFLEXIONES DE EUGENIO: UN ESQUIZOFRÉNICO GENIAL

Hola de nuevo amigos y amigas del blog de Rafael Santandreu. He querido con este artículo reflejar una  aplicación práctica que puede tener el capítulo titulado superar complejos del libro Las Gafas de la Felicidad.

Al igual que la sociedad critica a la esquizofrenia, yo como psicótico, también me voy a tomar la licencia de criticar. ¿Qué sucede? Que yo no tengo voz ni voto. Pues sí, sí que lo tengo y lo vais a comprobar enseguida y puedo hacer críticas como el resto de personas.

Mirad, hace unos años, hablo de casi más de una década era muy habitual encontrarse con titulares de prensa a toda página y en grandes medios de comunicación de difusión nacional noticias que comenzaban con el siguiente encabezamiento: “un esquizofrénico ha matado a…..”. Se conoce que la estigmatización que suponía tal titular era tan evidente, y se suponía que ya estábamos en una democracia bastante avanzada, que años más tarde el encabezamiento se suavizó por el siguiente: “un persona con un trastorno psiquiátrico ha matado a…..”. Bueno aquí ya la estigmatización es más suave y recientemente, hace escasos dos meses he leído todavía el titular más suavizado. “Un paciente de salud mental ha matado a …..”.

Para que lo podáis comprender quiero deciros, ya lo dije en otro artículo, que aproximadamente el 1% de la población de un país sufre de un trastorno psicótico. Echad la cuenta y ya veréis como en muchos países salen cientos de miles y en muchos otros hasta incluso millones de personas. Para que entendáis dónde está la estigmatización os pongo en situación:

Imaginaros que sois esquizofrénicos, lo habéis pasado realmente mal, igual que en una de las peores depresiones más agudas. Estáis en casa, sin trabajo, sin ningún tipo de pensión por la enfermedad, incluso con una discapacidad que no da derecho a ninguna prestación, estáis buscando trabajo como discapacitado y veis semana tras semana titulares de prensa como el que descrito en el párrafo de más arriba. ¿Creéis que un empresario os va a contratar con semejante fama que lleva la psicosis? ¿Y si los titulares de prensa fuesen constantemente “un diabético ha matado a…..”, no creéis que los diabéticos empezarían a criticar a los periodistas?

Bueno, dejemos de lado a los periodistas. Tampoco hace falta irse tan lejos. Un esquizofrénico puede ser menospreciado hasta por miembros de su familia más cercana. Así que dejemos a todos que se dirijan con sus palabras y con sus actos hacia donde les dé la gana.

Lo que sucede, cuando llevas muchos años ya de periplo psiquiátrico medicándote para la psicosis, viviendo esas realidades que he descrito, puede aparecer muy fácilmente un complejo de inferioridad en tu persona. Se trata de que en tu mente tú, por ser psicótico, te ves menos que los demás. Y es ahí donde además de la esquizofrenia tenemos un problema más.

Por eso, quiero hacer hincapié de nuevo, en que sólo con medicación no debe tratarse la esquizofrenia. Además de las pastillas pienso que el trabajo psicológico del paciente es importante. Rafael Santandreu lo explica muy bien con un ejemplo de un chico tartamudo que acude a su consulta con un complejo de inferioridad. Pues al igual que el chico tartamudo, el chico y la chica esquizofrénica pueden acudir a la consulta del psicólogo a tratar de quitar de su mente, que él o ella, son menos que los demás.

Ya la TREC de Albert Ellis nos dice que todas las personas tenemos el mismo valor, independientemente de si somos o no esquizofrénicos.  Rafael lo explica de una forma muy sencilla. No debemos caer en esas cualidades trampa como la inteligencia, la belleza, la elegancia, la habilidad verbal, que alimentan tu ego en un principio pero luego te dejan vacío.

Él nos indica otras cualidades a seguir, como son el arte, el amor, la amistad, la tolerancia a la frustración, la inteligencia emocional, la perseverancia, como cualidades que nos hacen ser fuertes y sanos. Y la persona con un trastorno psicótico puede alcanzar con su esfuerzo estas cualidades perfectamente.

Al igual que Rafael critica en ese capítulo el cine Gore, me voy a permitir criticar una película hollywoodiense titulada El Cisne Negro referida a la esquizofrenia. Una película para que todos olvidemos y que no refleja la realidad de esta enfermedad.  Me voy a permitir recomendaros una película alemana referida a la salud mental y de la que sin duda alguna, creo que os vais a reír con ella. Se titula Vincent will Meer y en ella se trata la salud mental con amor, humor y surrealismo, como debe ser.

Un abrazo a todos.

Eugenio

REFLEXIONES DE JULIO: LA ESQUINA

- ¡¡No te lances!! ¡¡Así noooo!! ¡¡No te tires hacia él!!

Al sonar la campana mi chaval viene a la esquina, está lleno de rabia, tiene la mirada envenenada.

- ¡¡¿¿Qué coño estás haciendo??!! No te puedes lanzar como un loco hacia él ¿No ves que te está toreando como a un Miura? Quiero que te tranquilices

Suena la campana y siguen pelando. Y vuelve a tirarse sobre él como un loco. Mi chico ya no piensa lo que hace, está envenenado por la rabia y no sabe lo que hace. Su rival, más frío y más listo, le lleva, le domina, le deja entrar como a una fiera para luego golpearle…

El árbitro para la pelea un momento, mira a mi esquina y me señala la nariz del chico, está lleno de sangre, le limpio la cara, le aprieto la nariz con el papel;

- ¿¿Pero que demonios estás haciendo?? No me estás haciendo caso, ¿no me escuchas lo que te digo? deja la rabia, relájate y no te abalances sobre él a lo loco.

Pero no me hace caso. Vuelve al ring y yo grito desde la esquina

- ¡¡No te tires!! ¡¡Así noooo!! ¡¡Espérale tú a él!!

Al sonar la campana, el chico vuelve a la esquina

- ¡¡Mírame!! ¡¡Mírame cojones!! ¿¿Me estás escuchando?? Estás ciego por la rabia, quiero que te relajes, que pienses, que dejes de ir a lo loco, quiero que le esperes, que te tire sus golpes, le contestas a la contra y te vas, ¿Me oyes? ¡¡Te vas!! Respira hondo, relájate, Escúchame, escúchame, mírame; DEJA EL ORGULLO, DEJA LA RABIA

Al comenzar el último asalto, algo ha cambiado. El chico se ha concentrado, está controlando la rabia, está controlando el orgullo, está relajado… y de repente su mente comienza a funcionar correctamente.

Y como si fuese magia, comienza controlar la situación, comienza a dirigir, a jugar al ajedrez… su mente ya no está bloqueada.

Ha interiorizado la lección; “LA RABIA Y EL ORGULLO NO SIRVEN PARA NADA”

REFLEXIONES DE PILAR G.: LA SALUD MENTAL

Es sorprendente la cantidad de horas al día que dedicamos, de una u otra manera, a cuidar nuestro cuerpo:higiene personal, pelo, ropa, deporte, tratamientos de belleza, revisiones médicas… También ocupan buena parte de nuestra jornada otras actividades como: trabajar, cocinar, desplazarnos, dormir, comer, practicar sexo, comprar, “wasapear”… Pero lo realmente asombroso es el poco tiempo que invertimos en nuestra mente.

Estamos mucho más preocupados por el estado de nuestra cuenta corriente o de nuestro aspecto físico que de nuestra salud mental, cuando en realidad, debería ser al contrario, porque ni el dinero ni la belleza nos procurarán paz interior y serenidad, es solo en nuestro interior donde encontraremos la verdadera felicidad.

Descuidamos la salud mental porque nuestra sociedad apenas la valora, de hecho para muy poca gente el crecimiento personal es un objetivo prioritario, nos afanamos, más bien, en perseguir falsos valores o antivalores como el dinero, el poder, el éxito profesional, el estatus social, la belleza, la inteligencia, etc., pensando que si los conseguimos seremos realmente felices.

Estos antivalores producen una falsa sensación de seguridad (hoy los tenemos pero mañana los podemos perder), insatisfacción (cada vez necesitaremos más) y vacío. Podríamos decir que son como la comida basura, en el momento satisfacen pero al cabo de un rato la sensación de hambre vuelve.

Admiramos a quienes poseen estos falsos valores, pero lo cierto es que deberíamos maravillarnos ante aquellos que saben “vivir bien”, es decir, los que necesitan muy poco para ser felices, disfrutan de todo lo bueno que les ofrece la vida, viven sin miedos, sienten la alegría de estar vivos, sacan el máximo provecho a la vida y aman a los demás.

Fortalecernos emocionalmente requiere cierto esfuerzo, por eso si las circunstancias de nuestra vida son más o menos favorables (tenemos trabajo, salud, una pareja, amigos, dinero suficiente…), no nos molestamos en crecer como personas, ni siquiera cuando experimentamos una permanente sensación de insatisfacción y vamos por la vida arrastrando los pies.

El problema surge cuando irrumpe en nuestra vida un hecho que nos desestabiliza emocionalmente (enfermedad grave, pérdida de empleo, ruptura sentimental…) o simplemente cuando llega un momento en que sentimos un malestar emocional tan grande que nos impide llevar una vida normal, entonces, si no estamos mentalmente fuertes, nos hundiremos sin remedio.

Esto no quiere decir que ante una adversidad, por muy fuertes que seamos, no vayamos a sentir emociones negativas como tristeza, enfado, inquietud…, es normal experimentar ese tipo de emociones ya que forman parte de todo ser humano, pero si estamos fuertes evitaremos sufrir emociones negativas insanas como ansiedad, ira, depresión…

No hay mayor recompensa que la que obtendremos si invertimos tiempo y esfuerzo en mejorar nuestra salud mental, si lo hacemos nos convertiremos en personas capaces afrontar las adversidades de una manera racional, de disfrutar de la vida y de desarrollar todo nuestro potencial.

Un abrazo,

Pilar

REFLEXIONES DE JULIO: ENTREVISTA A ROBERT EN “LOS SONIDOS DE MI BARRIO”.


Robert entró en la cárcel a los 19 años, después de un año y medio de estar encerrado nos cuenta como es la cárcel por dentro.

Nos deja perplejos la normalidad con la que nos narra el funcionamiento del módulo de aislamiento, donde hay personas encerradas en una celda 23 horas al día durante meses, y que en casos de crisis de ansiedad se les llega a atar a la cama. O la “cunda”, usar el traslado del preso a otras comunidades autónomas como castigo psicológico, ya que los perjudicados directos acaban siendo los familiares que se ven obligados a desplazarse cientos de kilómetros para 40 minutos de visita.

http://www.lossonidosdemibarrio.blogspot.com.es/

TESTIMONIO DE UNA PACIENTE: ¡SE PUEDE CAMBIAR!

Queridos amigos/as:

Quiero publicar aquí una carta fantástica que ha tenido a bien redactar Sandra, una paciente (casi ex paciente) que ha hecho un gran trabajo racional conmigo en los últimos meses.

Estos mensajes son muy bonitos y muy aleccionadores porque la primera cosa que hemos de hacer cuando queremos cambiar es confiar en que se puede hacer. De lo contrario, no lo intentaremos nunca.

Sandra es una chica fenomenal, con muchísimas virtudes: es guapísima, alegre de forma natural, divertida, entusiasta y una gran amante de la vida, pero llevaba tiempo sin gozar de todas esas cualidades. Ahora las ha recuperado y vuelven a brillar.

Pero sin más, os paso su carta:

PRIMERA PARTE: EL PASADO
Mi historia remonta a cuando tenía 18 años. Entonces, empezaron los fuertes ataques de ansiedad y las depresiones derivadas de ellos.

¡He perdido la cuenta del número de médicos y terapeutas a los que he ido en todos estos años! Todo sin resultados. En realidad, año tras año, empeoraba.

Terribilizaba un montón. Me sentía sola. Anticipaba problemas de todo tipo. Mi mente me daba unas palizas tremendas. Estaba llena de ansiedad de la cabeza a los pies; una ansiedad que luego comprendí que me la creaba yo.

Recuerdo que los médicos me decían -y así lo creía yo- que había nacido con la predisposición a estar mal y que eso no se podía cambiar.

A partir de un momento, sentí que mi alma estaba muerta. La ansiedad acechaba 24h. A veces con más fuerza que otras, pero siempre estaba ahí.

Sé lo que estar en el pozo y no ver la luz. Pensar que no hay salida. Que yo era así y no podía cambiar. Ahora, muy alto, quiero deciros que SÍ SE PUEDE CAMBIAR!

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SEGUNDA PARTE: EL CAMBIO
Pero, un día, casi por casualidad, leí un libro llamado ‘El arte de no amargarse la vida’, de Rafael Santandreu.

Era un momento de mi vida en el que había decidido no acudir ya a más psicólogos, ya que la terapia tradicional no funcionaba en mí. Pero leyedo ese libro me sentí identificada. ¡Me ayudaba leerlo! Así que tomé la mejor decisión de mi vida. Iba a volver a ir al psicólogo, pero tenía quer ser Rafael Santandreu, tenía que ser la terapia cognitiva.

Y tuve la suerte de poder tenerlo a él mismo de terapeuta.

Aprendí con él que todo era muy sencillo, sólo tenía que cambiar el chip mental.
Y, desde el principio, noté mejoría.

Cada día trabajaba mucho en la terapia. Leía sobre el tema y hacía las tan básicas visualizaciones. En muy poco tiempo hice ese ‘click’ mental y yo misma me sorprendo del gran cambio.

Hay un lema muy vital: ‘soy muy fuerte, no me quejo de nada porque es absurdo quejarse, mientras puedas hacer cosas positivas siempre seré feliz’. Y esto, que me enseñaron el primer día, se ha convertido en un mantra en mi vida.

Bajo cualquier circumstancia, siempre, habrá algo que me haga feliz. Ver el sol, el mar, mi familia…….siempre tendré algún motivo para sentirme viva.

También he aprendido a aceptar a las personas sin exigir nada. A alejarme de quien no me interesa, pero con amor.

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TERCERA PARTE: EL PRESENTE Y EL FUTURO

En muy pocos meses me he recuperado a mí misma. Y es que llevaba 18 años sin ser yo.

Ahora, con casi 36, ha renacido mi niña interior.

Soy feliz. Estoy llena de ilusiones, sueños, me levanto con una sonrisa cada día y a cada momento voy aplicando mis microvisualizaciones, pensando que lo próximo que haré durante el día será maravilloso.

Disfruto cada momento y cada instante con máxima felicidad.

¡HE CAMBIADO! ¡SE PUEDE CAMBIAR!

Eso es lo que quiero transmitir a todas esas personas que sufren como yo sufrí.

Ahora si un dia me siento mal no pasa nada, ya se me pasará! Aunque ya pocas veces me siento mal.

Ya no retroalimento la ansiedad. Dejo que pase de largo. Me ganó muchas batallas, pero la guerra la he ganado yo. Mi mente negativa es ahora positiva.

Es importante creer en la terapia, trabajar en ella, aplicarla dia a dia. Y de una manera muy fácil y natural ves cómo vas cambiando.

Yo tuve al mejor guía. Como digo a mis amigos, medio en broma, pero muy en serio, froté la lámpara y apareció mi genio.

He tenido siempre el apoyo incondicional de mi familia. Mis padres hacían que me levantara cada vez que yo tiraba la toalla. Han caminado a mi lado en este largo peregrinage. Han sufrido y llorado, pero la frase que mi padre siempre me dijo fue ‘nunca aceptaré que tú no te puedes curar, no dejaré de buscar la manera’. Y encontramos la manera.

Han sido 18 año muy duros, sin luz. Sin magia. Pero con la terapia cognitiva bien aplicada, en pocos meses todo se ha solucionado.

Porque mi mente ha cambiado. Pero sólo uno mismo puede cambiar.

Tienes que creer que puedes. Y muy rápidamente notarás mejoria.

Rafael me enseñó el camino, tuve todo el apoyo de mi familia, pero en el fondo todo dependía de mi.

Soy feliz y eso no lo paga el dinero. La felicidad está en las pequeñas cosas de la vida, sólo hay que saber darse cuenta.

Es una terapia con unas bases muy simples, muy fáciles de poner en prácitca. Si las asimilas, verás como el dolor se va y la ilusión vuelve a tu vida.

Si eres una persona ‘terribilitis’….. ¿A que estás esperando?

¡CAMBIA! ¡SÉ FELIZ! ¡DEJA DE QUEJARTE!

¡¡¡La vida es demasiado hermosa para desperdiciarla!!!

Besos: Sandra

REFLEXIONES DE JULIO: ASOCIACIÓN ALACRÁN


Hace unas semanas, Mónica escribió un artículo describiendo como a un niño de 7 años de la clase de su hija se le quería negar la entrada en un campamento de verano, debido a su conflictividad.

Las mamas, los papás y los profes se habían organizado (a escondidas de la madre del niño) para impedir que este chavalín “tan peligroso” (7 años) pudiese ir al campamento de verano.

Muchas veces, en esta vida, el miedo nos hace perdernos acontecimientos maravillosos, como podría ser el encuentro con estos chavalillos. “Cuantas cosas nos perdemos por miedo a perder”.

La semana pasada estuve en un campamento de verano (solo pude estar el fin de semana). Con mis amig@s de la “Asociación  Alacrán” con muchos chavales y chavalas de mi barrio, y alguno de ell@s como el niño de 7 años que describía Mónica. Pues el Alacrán no cierra las puertas a nadie, y mucho menos tiene miedo de l@s niñ@s.

Me gustaría compartir con vosotr@s esta maravilla de video que han hecho en el campa. Para mostrar lo que nos perdemos los adultos cuando tenemos miedo de los niños;

https://www.youtube.com/watch?v=eBJE8vPLoro

(¡Ojo! muy atentos a la letra de la canción)

Abrazos!

Julio

REFLEXIONES DE PILAR G.: PENSAR COMO CIENTÍFICOS


Para convertirnos en personas emocionalmente fuertes es fundamental aprender a pensar de manera lógica y racional, esto no es otra cosa que aplicar el método científico a la vida cotidiana.

Hay quienes equivocadamente creen que razonar de esta forma nos convierte en personas frías, calculadoras e insensibles. Esto no es así en absoluto, pensar como científicos no sólo no nos priva de experimentar emociones sino que además nos ayuda a no sufrir más de lo necesario.

Veamos de manera muy sencilla en qué consiste el método científico y para ello vamos a recurrir a la imaginación. Supongamos que el ser humano descubre un nuevo planeta que, a pesar de estar a muchísimos años luz del nuestro, comparte algunas características con la tierra que hacen sospechar a los expertos de la existencia de algún tipo de vida allí. 

Con la intención de comprobarlo, un grupo de astronautas organiza una expedición hasta el nuevo planeta y, apenas ponen un pie allí, encuentran un ser vivo con una apariencia bastante parecida a la humana pero con la piel gris.

La hipótesis que establecen sobre el aspecto del ser que acaban de descubrir es la siguiente: “Todos los habitantes de este planeta son grises”, y la consideran válida hasta que la realidad les demuestre lo contrario.

Continúan explorando el planeta cuando, de repente, ven a otros habitantes idénticos al primero que hallaron, pero en esta ocasión, de color verde, este hallazgo hace que desechen la primera hipótesis y que formulen una nueva: “Todos los habitantes de este planeta tienen la piel gris o verde”, esta suposición se acerca más a la realidad que la primera.

Aun así no consideran la hipótesis como verdadera, porque entienden que pueden aparecer nuevos datos que la falseen. Al día siguiente, observan que también hay habitantes amarillos. A estas alturas, la suposición, siempre sujeta a nuevas revisiones y modificaciones, sería: “Todos los habitantes son grises, verdes o amarillos”.

La forma flexible de pensar de los astronautas, contribuye a que su teoría sobre el color de los habitantes del nuevo planeta sea cada vez más realista. Esto representa el auténtico pensamiento científico.

La ciencia no persigue la verdad absoluta, simplemente el mayor acercamiento posible a la realidad. Ésta cambia constantemente, por lo tanto, debemos adaptar nuestras creencias a las evidencias que van apareciendo. Si un virus desconocido acabara con todos los habitantes grises de ese planeta, se plantearía una nueva hipótesis sobre estos seres: “Todos los habitantes son verdes o amarillos”.

Sería recomendable que nosotros nos comportásemos como científicos con nuestras creencias sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo, tal y como han hecho estos astronautas con sus ideas acerca de los seres que han descubierto.

Observando nuestro entorno comprobaremos si nuestras creencias se ajustan o no a la realidad, si la experiencia demuestra que una idea no es cierta, la desecharemos y la sustituiremos por otra más realista. Considerar nuestras ideas acerca de nosotros mismos, de los demás y del mundo como verdades absolutas, dogmáticas y rígidas nos aleja de la realidad y eso es precisamente el origen de nuestro malestar psicológico.

Uno de los expertos, al descubrir que había seres amarillos, se enfureció muchísimo; era muy supersticioso y pensaba que con toda seguridad los seres de ese color le traerían desgracias a él y a sus compañeros, de hecho cada vez que se cruzaba con uno sentía ansiedad y rabia, y comentaba al respecto: “Solo deberían existir habitantes grises o verdes, porque son mis colores favoritos y por consiguiente bajo ningún concepto debería haber ninguno amarillo, no lo puedo soportar, son horribles y traen mal fario”. 

Por mucho que se empeñara en que no debería haber en el planeta ni un solo habitante amarillo, no por eso iban a dejar de existir, de hecho tanto él como sus compañeros habían podido comprobar con sus propios ojos que existían algunos habitantes de ese color. Es ilógico pensar que por el mero hecho de que a él le parezcan espantosos y que atraen la mala suerte, los seres amarillos no vayan a existir. Hay habitantes amarillos y punto, independientemente de que a él le gusten o no. No hay ninguna ley universal que diga que debe ser de otra manera.

El pensamiento de este astronauta es anticientífco, es decir, como la realidad no se ajusta a sus rígidas ideas se encoleriza, le entra ansiedad o se deprime. Con esto no quiero decir que tenga que adorar a esos seres amarillos, pero sí puede flexibilizar su creencia: “Preferiría que todos los habitantes de este planeta fueran grises o verdes, aunque, lamentablemente, existen algunos amarillos que no me gustan nada pero lo puedo soportar”, de esta manera se disgustaría al encontrarse con alguno, pero no experimentaría ansiedad, rabia o depresión.

Esto que puede parecer obvio, no lo es tanto, todos tenemos ideas irracionales que no se ajustan en absoluto a la realidad y en lugar de buscar evidencias para refutarlas, lo que hacemos es defenderlas con uñas y dientes, buscando pruebas para mantenerlas a toda costa, aunque esto vaya en contra de nuestros intereses y nos hagan sufrir, exactamente como le ocurría a este astronauta.

El pensamiento anticientífico, supone un modo de pensar inmaduro, parecido a la manera de razonar que tienen los niños.  Ese pensamiento se resume en: “Debería hacer todo bien o muy bien”, “Los demás tendrían que tratarme siempre con respeto y consideración” y “Las cosas deberían ser como yo quiero y tendría que resultarme fácil y cómodo conseguir lo que deseo en la vida”, solo falta añadir: “Y si todo eso no es así, cojo un berrinche que os vais a enterar”.

Los niños, al igual que las personas irracionales, son egocéntricos, se creen el ombligo del mundo y consideran que todo debe girar a su alrededor, están convencidos de que todas las personas están ahí para complacerles y de que todo tiene que ser como ellos quieren.

Además las personas con esquemas mentales irracionales e ilógicos se ven a sí mismas como una especie de dioses, por eso se exigen a sí mismos hacerlo todo, como seres divinos que son, rozando la perfección. Los demás deben tratarles siempre con respeto, justicia y consideración, como no podría ser de otra manera teniendo en cuenta que son deidades. Y, dado que se consideran seres especiales y divinos, siempre deberían conseguir lo que quieren de manera cómoda y sin esfuerzo, porque ellos se lo merecen.

Evidentemente ni ellos, ni los demás, ni la vida son según sus exigencias, simplemente son como son y eso hace que con frecuencia se sientan furiosos, ansiosos, deprimidos… Es justo lo que le pasaba a nuestro amigo astronauta: “Quiero que todos los habitantes sean grises y verdes, es horrible que existan algunos amarillos, no lo puedo soportar…”, y así lo único que conseguía era perturbarse absurdamente.

Una mentalidad científica, lógica y racional es garantía de salud mental, así que, ¿por qué no probamos a pensar de este modo a ver qué pasa?

Un abrazo,

Pilar

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