La utilidad de lo inútil

Hola amig@s!!

para hoy os hemos preparado un texto muy interesante sobre los saberes que nos ayudan a ser mejores. Espero que lo disfrutéis!!

Un abrazo,

Nuccio Ordine escribió en el año 2013 un manifiesto  con este título, pequeño en cuanto a su extensión pero grande en relevancia. Él llama inútil a los saberes cuyo valor esencial es ajeno a cualquier finalidad utilitarista, y mantiene que estos nos ayudan a ser mejores. En este mundo vemos a muchos hombres y mujeres enfrascados en conseguir dinero y poder, y sin prestar atención a la alegría que puede provocar una puesta de sol, la ternura de un beso o el vuelo de una mariposa. Muy a menudo la grandeza se percibe mejor en las cosas más simples.

Como decía Ionesco: “Si no se comprende la utilidad de lo inútil, no se comprende el arte”. Los verdaderos poetas saben bien que la poesía sólo puede cultivarse lejos del cálculo y la prisa. Los clásicos no se leen porque deban servir para algo, se leen tan sólo por el gusto de leerlos, por el placer de viajar con ellos, animados únicamente por el deseo de conocer y conocernos.

En épocas de crisis económica, en que el utilitarismo parece ser la única salvación, es necesario entender que las actividades que no sirven para nada (la literatura, la filosofía, la poesía, el arte…) pueden ayudarnos a salvarnos de la asfixia y transformar una vida plana, una no-vida, en una vida fluida y dinámica.

Así que es un punto de vista muy interesante considerar lo útil no como lo que se puede usar a nivel práctico, con lo que se pueda hacer negocios o producir, sino como lo que lleve al ser humano  a sí mismo.

Mª José Moreno

Psicóloga Colaboradora del Centro de Terapia Breve de Rafael Santandreu

Conferencia Oviedo

Hola amig@s,
el jueves 31 de mayo a las 20:00 horas estaré en Oviedo en la sede de La Nueva España, para dar una charla sobre mi último libro “Nada es TAN terrible”.
 
Entrada gratuita hasta completar aforo.
 
Abrazoooo!!
 
Fuente: verpueblos.com

Mi problema va a ser mi oportunidad

Si queremos convertirnos en campeones en la gestión emocional, el primer paso es aprender a aceptar la adversidad con alegría sabiendo que TODA situación ofrece una oportunidad para hacer algo fantástico.
 
Nosotros podemos hacer lo mismo: pensar que cualquier problema, de no arreglarse, se convertirá en fuel de una nueva vida futura mucho mejor.
 
A partir de ahora, en nuestra vida, podemos repetirnos frente a cualquier posibilidad de adversidad:
 

Los 4 acuerdos

Fuente: amayamarcospsicologa.wordpress.com

Sentido del humor

Hola amig@s!!

hoy os traemos una reflexión muy interesante sobre el sentido del humor y cómo nos puede ayudar a afrontar los problemas.

Un abrazoo

“De cualquier forma que se presente, la psicopatología consiste en tomar demasiado en serio no sólo la vida sino también a nosotros mismos: exigiendo que debemos conseguir exactamente lo que queremos; concluyendo que es trágico cuando nuestros deseos se ven frustrados o aplazados; juzgando que nosotros y los demás son demonios o dioses según la forma de actuar buena o mala. De aquí se deduce que una de las finalidades más importantes de la psicoterapia es socavar la excesiva seriedad de las personas”. 

Albert Ellis

 ¿Habéis probado alguna vez reíros de algo que os perturba? Es maravilloso comprobar el cambio emocional que se produce. ¿Quién no ha quedado en alguna ocasión con un amigo para compartir un problema y, de manera casi mágica, después de unas cuantas risas, nos hemos ido a casa aliviados, sintiendo que la carga pesaba menos y que el problema no era tan importante?

Objetivamente… ¿ha cambiado la situación? No. Has cambiado tú. Ha cambiado tu manera de interpretar dicha situación. Has logrado pasar de una visión catastrófica, a una visión más relativa de lo que te sucede. Puede que lo que te suceda sea importante para ti, no se trata de invalidar o cuestionar eso, sino de lograr entender que no es tan grave. Importancia no siempre significa gravedad. De la misma manera que “yo sienta que es horrible” no significa que lo sea. A ese proceso por el cual validamos nuestra emoción como si fuese una prueba irrefutable de la realidad de las cosas, se le llama “racionamiento emocional”. Hay que aprender a cuestionarlo, a entender que uno puede sentir algo, pero que lo sienta no lo convierte en algo real.

Un ejercicio que propongo en terapia es recordar un suceso que en un momento de nuestra vida se nos antojase horrible ¿cómo lo valoramos ahora? Es común encontrarme a personas que relatan ciertos acontecimientos, que en su momento consideraron importantes, riéndose de los mismos. Nuevamente y de manera objetiva el suceso es el mismo (si te dejó tu pareja, te dejó tu pareja; ese hecho no se ha transformado) simplemente el tiempo les ha demostrado que no era tan grave, que han podido continuar teniendo una vida satisfactoria y realizando otras metas personales. Han podido comprobar cuán irracional era su reacción ante dicho suceso.

Cuando uno logra aplicar ese método con los acontecimientos presentes, descubre una nueva manera de enfrentarse a los mismos. Ser capaz de reírse de ciertas creencias irracionales, de ciertas conductas absurdas, complejos, decepciones, críticas, fracasos, errores, etc. es garantía para sentirse mejor. Qué cansado tomarnos tan en serio todo, a nosotros mismos, a los demás, a la vida, al pasado, al futuro, etc. No hay acto más elevado e humilde que la capacidad de un ser humano de reírse de sí mismo, y de aquello que va aconteciéndole, y que inevitablemente, para bien o para mal, pasará.

En serio, gran parte de la perturbación emocional, es tomarse todo tan en serio.

El sentido del humor es un protector natural frente al malestar. Cuando uno logra reírse de algo que le ha ocurrido o que le preocupa, ese “algo” ha perdido un poco de poder sobre él. La vida es corta, no somos tan importantes, y prácticamente todo es relativo. Buscad ese lado cómico e irónico de aquello que os perturba y veréis cómo se transforma. Probadlo. Os aseguro que funciona. Reíros y sonreír. Además, cuando uno le sonríe a la vida, en ocasiones ésta no tiene más remedio que girarse…y devolverte la sonrisa…. ¿Lo intentamos?

Como dice Woody Allen “No te tomes la vida tan en serio, al fin y al cabo, no saldrás vivo de esta”.

Silvia Borreguero Lázaro

Psicóloga colaboradora del Centro de Terapia Breve de Rafael Santandreu.

Conferencia Santander

Hola amig@s,
el miércoles 30 de mayo a las 19:30 horas estaré en el Ateneo de Santander, para dar una charla sobre mi último libro “Nada es TAN terrible”.
 
Entrada gratuita hasta completar aforo.
 
Abrazoooo!!
 
Fuente: eldiariocantabria.es

Cuida el jardín

Alta Tolerancia a la Frustración

ALTA TOLERANCIA A LA FRUSTRACION
 
La ATF es aquella capacidad de estar bien aunque pasemos hambre, estemos cansados o las cosas no salgan como pensábamos. Y, al contrario, una persona con BTF se pone nerviosa y se irrita ante las adversidades. Y finalmente «ya no lo soporta más»; esto es, le ataca la enfermedad de la «no-lo- puedo-soportitis».

Una persona que tiene un nivel alto de tolerancia a la frustración necesita una frustración muy alta para que se enfade, se asuste o se ponga triste. Una persona con un bajo nivel de tolerancia a la frustración se asusta, se enfada o se pone triste ante una situación mínima o pequeña de insatisfacción.

 
Fuente: slideplayer.es

Quién mató el amor

Hola amig@s!!

Hoy tenemos un texto sobre el amor y las amenazas que le acechan, espero que os resulte interesante!!

Un abrazooo,

Hubo una vez en la historia del mundo, un día terrible en el que el odio, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y los vicios, convocó a una reunión urgente de todos ellos.

Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cuál era el propósito… Cuando estuvieron todos habló el odio y dijo: “Los he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien… “Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el odio el que estaba hablando y él siempre quiere matar a alguien… Sin embargo, todos se preguntaban entre sí quién sería tan difícil de matar como para que el odio los necesitara a todos.

“Quiero que maten al Amor”, dijo. Muchos sonrieron malévolamente, pues más de uno le tenía ganas. El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo:” Yo iré y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto… Provocaré tal discordia y rabia que no lo soportará”. Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar el reporte del Mal Carácter, quedaron muy decepcionados. “Lo siento”, dijo “lo intenté todo, pero cada vez que yo sembraba una Discordia el Amor la superaba y salía adelante…”

Fue entonces cuando, muy diligente, se ofreció la Ambición, quien haciendo alarde de su poder, dijo: “En vista de que el Mal Carácter fracasó, iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder. Eso nunca lo ignorará.” Y empezó la Ambición el ataque hacia su víctima quien, efectivamente, cayó herida. Pero después de luchar por salir adelante, renunció a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo.

Furioso el odio por el fracaso de la Ambición, envió a los Celos, quienes burlones y perversos, inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar al Amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas. Pero el Amor, confundido, lloró y pensó que no quería morir, y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció. Año tras año el odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros.

Envió a la Frialdad, al Egoísmo, al Reproche, la Indiferencia, la Pobreza, la Enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre, porque cuando el Amor se sentía desfallecer, tomaba nueva fuerza y todo lo superaba. El odio, convencido de que el Amor era invencible, les dijo a los demás: “Nada que hacer: El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos”.

De pronto, desde un rincón del salón se levantó un sentimiento poco conocido y que vestía todo de negro y con un sombrero gigante que caía sobre su rostro y no lo dejaba ver. Su aspecto era fúnebre como el de la muerte. “Yo matare al Amor”, dijo con seguridad. Todos se preguntaron quién era ese que pretendía hacer por si solo lo que juntos ninguno había podido. El odio dijo, “ve y hazlo”

Tan sólo había pasado algún tiempo cuando el odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles que, después de tanto luchar, por fin el AMOR HABÍA MUERTO. Todos estaban felices, pero sorprendidos. Entonces, el sentimiento del sombrero negro hablo: “Ahí les entrego el Amor totalmente muerto y destrozado”. Y sin decir más, se marchó. “Espera”, dijo el odio, “en tan poco tiempo lo eliminaste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo por vivir… ¿¡quién eres?! El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo: “SOY LA RUTINA”

Sílvia Tena

Psicóloga Colaboradora del Centro de Terapia Breve de Rafael Santandreu

Confucio

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